La vida se abre camino

Aprovechando una mítica frase del no menos mítico personaje Malcolm, en la celebérrima “Parque Jurásico” (la misma aparición de un matemático especializado en teoría del caos en una película de dinosaurios habría merecido un comentario del propio personaje) haremos esta modestísima aportación al XX Carnaval de Biología, sin que sirva de precedente…ya que no hemos conseguido persuadir a un tal Multivac42 para que aprovechara para dar un golpe de estado y cambiar el nombre del evento a algo tipo “Carnaval de la Ingeniería Forestal de los ingenieros de la histórica escuela de ingenieros” participaremos con el decidido ánimo de dinamitarlo desde dentro...el jugosísimo premio en juego justifica a todas luces el esfuerzo... La idea de este mes es intentar responder a la pregunta: ¿cómo se ha llegado a esto? (no se asusten, esta vez no hablaremos de política)

 

Como todo forestal, uno sabe poco de muchas cosas, lo cual facilita que lo líe todo y acabe lanzando exabruptos totalmente vacíos pero que llegan a calar entre el gran público cuando se consiguen enunciar a suficiente velocidad, con un aderezo imprescindible de esdrújulas, tecnicismos mal escogidos y expresiones en inglés de esas intraducibles tipo phrasal verbs; ya sabéis, amiguetes, “si no puedes convencerlos, confúndelos”. La idea de este capítulo es intentar explicar que la vida siempre se abre camino, y que no hay por qué preocuparse sobre el futuro de ésta en el Planeta, ya que no acabará con ella la contaminación, la gente que no se lo piensa dos veces antes de imprimir un correo electrónico, las pilas de botón, el calentamiento global o el invierno nuclear (que, como todo seguidor de Futurama sabe, se acabarán compensando y no pasará nada). El Planeta seguirá existiendo, y la vida en él también. Otra cosa es que los humanos estemos incluidos, todo dependerá de si esta volvemos a conseguir meter toda la biodiversidad del Planeta en un barquito…un tema ciertamente apasionante y que será analizado convenientemente en otras Observaciones.


Ya que la Vida en general es un tema ligeramente amplio (y además competencia de los biólogos), y que este Carnaval va sobre bosques, o con esa excusa nos hemos dejado liar, nos centraremos en intentar explicar cómo se pasa de un espacio sin vida a un bosque de esos del Señor de los Anillos. Casi todo depende, aunque no se lo crean, de que exista un suelo por debajo. Uno podría pensar que el “suelo” está ahí sin más, que es “todo lo que se ve que no está bajo el agua ni sobre nada”, pero de hecho es el resultado de complejísimos procesos…El suelo que tenemos bajo los pies cuando caminamos por una zona no (totalmente) alterada por el hombre es el resultado de complejísimas dinámicas. Vamos con la explicación:
Imaginemos una roca maciza que, por fenómenos geológicos que no vienen al caso, queda a la vista. Es una roca compacta, impenetrable, sin fisuras ni oquedades. Tras varios millones de años a la intemperie, siendo sobrevolada por trillones de diasporas (una masa microscópica que contenga un trozo vivo de alga y un trozo vivo de hongo) igual un día una de ellas se posa sobre la roca justo cuando el viento se detiene y cae un poco de agua, la suficiente como para hidratarla pero sin arrastrarla, quizá en forma de rocío…en este marco temporal esto puede pasar unos cuantos miles de veces, y en alguna ocasión una de estas diásporas acaba aferrándose a la fría e inerte roca...el hongo y el alga se llevan bien, éste protege de la desecación y aquélla hace la fotosíntesis, proveyendo de alimento al grupo. Estamos ante un liquen, una prueba de vida simbionte allá donde antes no había nada. Es un liquen totalmente liso, de hecho parece una mancha en la roca…algo así:


El caso es que va creciendo (el liquen, no la roca) en manchas cada vez más grandes, liberando pequeños pedazos que, a su vez, van colonizando otras partes de la roca y otras cercanas. Los líquenes hacen unas raíces microscópicas que producen pequeñas grietas en la roca. Además, alguno de ellos acabará ocupando un espacio especialmente agradable, por orientación o por ser una pequeña concavidad de la roca. El caso es que crece más que los demás, y forma una capa ligeramente rugosa, diferente del resto de la roca. Sobre ese liquen tan contento y ligeramente rugoso siguen cayendo diásporas de la misma y de otras especies, capaces de aprovechar esta rugosidad para crecer sobre ella…por su parte, el liquen original sigue afanándose en colonizar las zonas de piedra lisa en la que no hay nadie que le pisotee… El caso es que este segundo liquen es más bonito, hace formas irregulares y se despega unos milímetros por encima del nivel de la piedra…sobre él a veces se acumula agua, y también llegan más diasporas de líquenes e incluso llegan esporas de musgos, vegetales muy primitivos capaces de crecer donde no hay mucho más que humedad pero que necesitan algo sobre lo que agarrarse, como por ejemplo, ese liquen tan majete. Ya tenemos un vegetal de verdad ahí puesto, que no necesita un hongo para vivir, creciendo y liberando millones de esporas de las cuales una ínfima parte tendrán tanta suerte como ella, de caer en el momento y en el lugar adecuado. El liquen que queda por debajo muere, al no tener luz, y al descomponerse gracias a la acción de los hongos, el musgo aprovecha los nutrientes liberados, además de ampliar las microgalerías que los líquenes hicieron en la roca.


Izquierda: un musgo que comienza a crecer sobre los líquenes; derecha: el musgo ha conseguido cubrir por completo la roca

El musgo ya es un tapiz en condiciones; cubre la roca parcial o totalmente y es suave, esponjoso y húmedo…unas condiciones que agradecerá cualquier semilla de una planta que merezca tal nombre. Por supuesto, para que la planta puede prosperar, debe conformarse con hacer una raíz muy pequeña, ya que el musgo apenas levanta un par de centímetros del suelo. Las únicas plantas con una raíz tan pequeña son…las plantas pequeñas. Pero plantas al fin y al cabo, con sus flores, sus semillas y su vida limitada, que les lleva a morir, descomponerse, sirviendo a su vez de sustrato para otras plantas que puedan llegar después…







Ya aparecen pequeñas plantitas, sobre el desmadre de líquenes y musgo

Las diferentes especies de plantas, como todos nosotros, morirán, se descompondrán y la capa de materia orgánica (ya salió la palabra…) irá siendo cada vez más gruesa y diversa, gracias a todos aquellos seres que anduvieron por la zona. Gracias a este espesor creciente las plantas que vayan llegando sucesivamente podrán ser cada vez más grandes, crecer por encima de las ridículas plantitas que hace cientos de años eran “el no va más” sobre la roca de la que hablamos, sombreándolas y acabando con ellas. Además de las semillas que llegan por el aire, como por ejemplo las de los pinos, que han llegan a originar árboles “de verdad”, como el de la foto inicial, llegarán otras transportadas y/o defecadas por diferentes animales que, con cada vez más interés, visitan la zona, ya que se comenta que las lombrices e insectos de la zona campan a sus anchas, así que ahí llegan sus depredadores y los depredadores de éstos. Así es como llegan otras muchas especies de plantas, que optan por confiar en la fauna de la zona para dispersar sus semillas…también irán llegando por uno u otro medio otras especies que hasta ahora no estaban presentes, ya que necesitan un microclima de elevada humedad y sombra y que solo pueden crecer los primeros años bajo las copas de otros árboles, como por ejemplo el tejo o el abeto…ahí tenemos, unas cuantas décadas o siglos después, el bonito bosque “maduro” del que hablábamos. La piedra sigue ahí, solo que puede estar enterrada bajo varios metros de suelo, formado por materia orgánica descompuesta, por restos de la propia roca que ha sido en parte destruida en el proceso y de toneladas de partículas sólidas traídas por el viento, por la crecida de un río, o tras rodar ladera abajo… 



Por fin, los esperados árboles

Este proceso es, obviamente, una simplificación a hachazos de la sucesión vegetal. Se ha ocultado indecentemente un tema clave: el sistema no siempre avanza ciegamente en dirección “hacia el bosque maduro”, sino que puede bloquearse en alguna fase…pongamos que la piedra de la que estamos hablando está en la tundra de Groenlandia, donde no hay plantas con semillas, por lo que quizá nunca pase de tener líquenes. Igualmente, si la piedra está situada en una zona de clima más suave pero con gran pendiente o muy expuesta al viento es posible que cualquier vegetal que levante un palmo del suelo se desprenda automáticamente, por lo que nunca se llega a formar un suelo de gran grosor.
Además, el proceso de sucesión vegetal puede incluso ir hacia atrás, principalmente, por fenómenos puntuales pero devastadores: incendios forestales, avalanchas, aludes, plagas, Eurovegas, etc, pueden igualmente hacer retroceder al sistema varios pasos. Por supuesto, los términos “avanzar” y “retroceder” son los que utilizan los humanos para entenderse, con un sesgo positivo hacia aquellos procesos que reportan más bienes y servicios (el bosque como fuente de materias primas, paisaje, espacio de recreo, etc) frente a aquellas fases que tienen una “menor utilidad”. La sucesión vegetal depende de infinidad de factores, sobre algunos de los cuales el hombre puede intervenir: implantando especies para acelerar la sucesión o para evitar retrocesos causados por la erosión del suelo, realizando un aprovechamiento racional y sostenible de las materias primas que ofrece el monte, etc.

Dos notas finales:
- La misión de la gestión forestal es conseguir proveer a la Sociedad con el máximo posible de bienes y servicios de los Montes de una manera sostenible, y se basa principalmente en el conocimiento de las dinámicas que ocurren en el monte.

- ¿Por qué nuestros montes no son (salvo excepciones) como el del Señor de los Anillos? Hay principalmente tres factores (para una gran parte de las zonas, claro); siguiendo con la simplificación: un clima seco, que hace que el crecimiento de la vegetación sea relativamente lento; los incendios forestales, fenómeno natural en nuestras condiciones y que encontrarán muy bien explicado aquí y las actividades humanas: en general, y como pasa en la mayor parte de áreas pobladas del Mundo, los bosques están en las zonas en las que la agricultura no es rentable, es decir, en laderas, montañas, zonas inundables, etc. Además, muchos de nuestros montes proceden de repoblaciones de los años 40 y 50, cuando el sobrepastoreo había llevado a la degradación (entiéndase, retroceso en la sucesión vegetal) a una gran parte de los terrenos forestales. Estas repoblaciones se realizaron principalmente con pinos, por la única razón de que eran, de entre las especies que podían crecer en esos suelos casi desnudos, las de mayor potencial productivo (leña, madera, resina, piñón) y que en menos tiempo podían dar lugar a un bosque adulto.


El observador


El momento jocoso:
Viñeta de 1975...sorprendentemente


  
El enlace:
Noticias como ésta deberían hacer reflexionar a los que aún les seguirán votando “para que no salgan los otros”…

La cita:
“Un fanático es alguien que no puede cambiar de opinión y no quiere cambiar de tema”. Winston Churchill





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2 comentaris :

  1. Cuanto que sabe este observador... Gracias!!!

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  2. Et llegeixes l'article i t'oblides de la crisi. Funciona!

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