Líbano, una eternidad en el alambre (II)

dimecres, de juliol 05, 2017
El mes pasado presentamos brevemente la muy larga y aún más agitada historia del Líbano, un país con menos de 100 años de existencia como tal, pese a las no menos de veinte civilizaciones diferentes que se instalaron en la zona. Como dijimos entonces, tras el fin de la Primera Guerra Mundial el Imperio Otomano fue disuelto y dividido en varios países, en parte buscando cierta homogeneidad étnica y sobre todo repartiéndose entre los vencedores las zonas con petróleo accesible. Un punto complicado del reparto debió ser ese pequeño espacio entre el Mediterráneo y la cordillera llamada desde tiempos inmemoriales “Líbano”. En esta zona la accidentada orografía coincidía con una mezcla íntima de etnias y religiones.

Ahí va el mapa físico del país que decidieron crear…


Cortesía de Sadalmelik

Como puede observarse, la cordillera central divide el país en cuatro áreas claramente diferenciadas:
1) Al oeste, la zona costera, que recuerda a cualquier otro punto del Mediterráneo: temperaturas suaves, mucho sol y ciudades con varios milenios de historia.
2) A medida que se avanza hacia el interior se va ganando altitud rápidamente y el paisaje se vuelve cada vez más húmedo y boscoso gracias al archiconocido efecto Föhn.
3) La parte central de la cordillera, que alcanza 3.000 m de altitud en la cima del monte Qurnat es Sawda (situada a tan solo 30 Km de la costa) el paisaje es de alta montaña e incluye una estación de esquí.
4) Al pasar al otro lado de la cordillera se llega al gran valle del Bekaa, una zona semidesértica que en otros tiempos era uno de los valles más prósperos de la provincia romana de Siria (véase este tremendo templo que erigieron en el camino natural a Damasco).

Para aderezar esta mezcla de paisajes, condiciones naturales y de sus áreas de transición, los sucesivos conquistadores de la zona fueron dejando huellas en forma de etnias: aquí vienen los 18 más importantes, en su mayoría organizados en pueblos, valles o barrios. Aquí va uno de los mejores intentos de hacer un mapa de las etnias en las que se organizan los aproximadamente 5 millones de libaneses que viven en Líbano*:


*”Los libaneses que viven en Líbano” puede parecer una manera muy negligente de expresar un concepto, pero no es casual…se estima que los libaneses (personas con ciudadanía libanesa) fuera del Líbano son entre el doble y el triple de los que se viven en el país…además, actualmente hay que sumar a la población que vive en el país unos dos millones de refugiados sirios y medio millón de refugiados palestinos. Es decir, que un tercio de las personas que viven actualmente en el país son refugiados.

De acuerdo, estamos ante un país muy diverso en cuanto a paisajes y en cuanto a grupos de población, tampoco es algo inédito. Sin embargo, lo que hace único a este país, es la superficie en la cual se mezcla este cóctel: poco más de 10.000 Km2, es decir, equivalente a la media de una provincia española. La densidad de población es de unos 740 habitantes/km2, el doble de la de Bélgica y ocho veces la de España, siendo el segundo país del mundo con mayor densidad de población (solo superado por Bangladesh) si se obvian los micropaíses de menos de 2.000 km2.

El próximo mes terminaremos este monográfico, intentando responder a dos preguntas muy obvias:

- ¿cómo se mantiene la paz entre tantos grupos, tan diversos y apretados, y más cuando los pares de varios de ellos se están peleando en países cercanos?

- ¿cómo se sostiene esta densidad de población tan extrema en un territorio cuya productividad es generalmente baja, y que no dispone de petróleo ni otros recursos naturales relevantes?


El observador


El enlace: mucha gente se pregunta qué pinta un árbol en la bandera de un país cuya superficie forestal es de tan solo del 13%. Bien, ese árbol es el mítico Cedro del Líbano (Cedrus libani), citado en la célebre Epopeya de Gilgamesh y que equipó el palacio del rey Salomón, fue empleado por los faraones egipcios para hacer sus sarcófagos y fue protegido formalmente por el emperador Adriano. Un árbol muy especial que es probablemente el único símbolo que no causa recelo en ningún grupo étnico. Esta especie aparece casi exclusivamente en las zonas más húmedas de la cordillera del Líbano, entre 1.500 y 2.000 m de altitud, aunque está siendo muy considerado, como no podía ser de otra forma, en los numerosos proyectos de repoblación forestal del país.




Punt i seguit (iv)

dimecres, de juliol 05, 2017
El projecte "Punt i seguit" recull fotografies i històries que giren al voltant de la paraula "Punt". De moment hem vist "Punt de partida", "Punt de trobada", "Punt d'inversió", "Punt de sutura", "Punt de connexió", "Punt àlgid", "Punt de fuga", "I punt" i "Punt lacrimal" (veure'ls aquí).

De la mà de Muriel Villanueva hem pogut veure un gir en la vida laboral, un intent de retrobament, crisi d'identitat sexual, una ferida intensa, un amor d'infantesa, una periodista que cobreix una onada de fred, un avi amb alzeheimer, una àvia molt molona i una àvia que no plora mai.

Com si de la cara d'un dau es tracés, tiro i surt el 5... 5 punts més per deleitar els sentits :p



Punt de mira:Regar un plat amb tomàquet per fer passar el gust de la verdura no és pecat. (llegir més...)





Punt de reflexióUn dia em miraràs i em reconeixeràs. (llegir més...)



Punt volatEns engrapem les cuixes i ens endrapem els llavis i sovint mengem un parell de sandvitxos. (llegir més...)




Punt d'inflexióJo remeno entre els meus peus descalços, esventro la platja, li arrenco una bona porció humida (llegir més...)



Punt de no retornNomés fa tres setmanes que coneix la Lídia, una companya de feina que avui l’ha convidada a un concert del seu cantautor favorit (llegir més...)

Conte: Nino en un cotxe

dimecres, de juliol 05, 2017
Ara que el meu darrer llibre, el recull de contes Nines, publicat al març, encara sembla estar en apogeu, comparteixo amb vosaltres un dels contes que vaig acabar descartant per ser-hi inclosos. Li tinc una estima especial, malgrat s'allunya força de la temàtica general del llibre. Aquí el teniu:

NINO EN UN COTXE


El balanceig del cap del nino li recorda el lleu sacseig involutari del cap de la portera de l'edifici on vivia de petit.

La tarda en què se li havia enganxat el paper de la fotocopiadora per enèsima vegada, el Pere havia cridat: Cagumlou hòstia puta quina mala sort! N'estic fins als collons! Si el somni de la meva vida era ser crupier, joder, què foto aquí?

Arroz con cordero y ajetes tiernos

dimecres, de juliol 05, 2017
Con el verano llegan los eventos familiares o con amigos y además de unas estupendas barbacoas, qué mejor que preparar un sabroso plato de arroz???. Éste, es sencillísimo y gracias al cordero y a los ajetes nos quedará un plato suave y exquisito!


Ingredientes (2 personas):

  • 200 gr de arroz bomba
  • 50 gr de carne de cordero
  • 1 manojo de ajetes tiernos
  • Caldo de pollo/carne/verdura
  • 1 zanahoria
  • 1/2 cebolla
  • 4 dientes de ajo
  • Perejil fresco
  • Pimentón dulce
  • Pimienta negra
  • Azafrán en pelo
  • Aceite de oliva 
  • Sal



Elaboración: 

En una sartén o paellera, rehogamos la carne de cordero troceada junto con 3 dientes de ajo. Una vez dorada la sacamos y la reservamos.
En la misma sartén, vamos incorporando las verduras, primero la zanahoria troceada, luego la cebolla y finalmente los ajetes. Una vez que está todo rehogado, incorporamos el arroz y lo salteamos todo junto y vertemos el caldo bien caliente.
Incorporamos la mezcla que habremos machacado en el mortero: 1 diente de ajo, perejil fresco, azafrán en pelo, sal, pimentón dulce... salpimentamos y mezclamos todo bien. 
Cocinamos a fuego medio y cuando el caldo se haya evaporado, ponemos unos minutos a fuego fuerte para conseguir un delicioso socarrat.

Servimos bien caliente y si lo acompañamos con una copita de vino, es un autentico placer!

              
                                                   También podéis seguirme en Limón a la sal, instagram y twitter!!!


¡Feliz julio!

El concert del segle

dimecres, de juliol 05, 2017
Benvinguts al Footprints.

Avui al Footprints hem convidat una selecció dels millors músics del jazz dels anys 50 per tal que facin un concert memorable, un concert que serà recordat com "el concert del segle". Això mateix és el que van fer la "New Jazz Society", una associació d'aficionats del jazz canadenca quan van convidar a Charlie Parker, Dizzy Gillespie, Bud Powell, Charles Mingus i Max Roach al respectable teatre Massey Hall de Toronto. Tots ells eren vells coneguts. Tots ells arribaven d'una manera tortuosa a Toronto. Tots ells van tocar més inspirats que mai aquella nit. Era l'any 1953 i el bebop regnava en el jazz.

Els anys 40 la música jazz estava en procés de canvi. Les grans orquestres de swing estaven quedant cada vegada més a segona línia (exceptuant sempre a Duke Ellington i a Count Basie ) mentre les petites formacions o fins i tot algunes estrelles amb nom propi s'estaven posant de moda. El jazz ja no es tocava en grans sales de concerts, sinó en night clubs del carrer 52 de Nova York, com el Minton's Playhouse;la música ja no es ballava, es païa; ja no es tracta de diversió lleugera, sinó d'una forma d'art culte que t'engrapa i no et deixa indiferent. El swing anava morint, però el jazz continuava i es deia bebop. Els abanderats d'aquest nou estil eren Charlie Parker i Dizzi Gillespie, però ben acompanyats per Thelenious Monk, Kenny Clarke, Art Blackey, Charles Mingus i, una mica més tard, John Coltrane i Miles Davis. Tots ells van constituir la revolució del bop que no era només una revolució musical, sinó també d'estil. El músic de bop compleix amb el prototip d'artista underground, solitari, rebel, problemàtic, viciós, obsessiu, esperpèntic, però deliciós quan es tracta de tocar música.

Resultat d'imatges de 52 street bebop
Carrer 52 de Nova York on es concentren els nightclubs més importants

Escoltant bebop una sensació de llibertat caòtica t'envaeix. La música sembla il·limitada, amb poques normes i un gran ventall de possibilitats sonores. Però no us deixeu enganyar, res és confús, tot té una raó. Les melodies dels temes i la composició perden importància i el pes recau en la interpretació dels solos. Les melodies entren en un desfàs rítmic on el fraseig de botifarres es van enllaçant i, si les intentes verbalitzar, originen del mot “be-bop. Es juga amb riffs senzills, nerviosos i  tortuosos, que es van repetint jugant amb modificacions i cromatismes (aproximació a una nota per semitons o tons consecutius, com en Night in Tunisia). Molt sovint la melodia la porten a l’uníson (o per octaves) la trompeta i el saxo. A nivell harmònic s'inclouen noves alteracions, com l'ús de la 11ª, la 13ª, la 7ª major i la famosa 5ª bemoll (l’interval del dimoni), que amplien una mica més el llenguatge dels acords convencionals (escolteu Dona lee). La secció rítmica també es veu evocada a aquest canvi d'estil ràpid, on el pols ja no cau tan en el temps 2 i 4, sinó que marca els quatre temps i on el piano i la bateria juguen amb polirítmies constants que donen una mobilitat inquietant al fons rítmic. Tot plegat constitueix un llenguatge artístic nou, allunyat d’estils comercial i que demana una aproximació per part de l'espectador.
Resultat d'imatges de dizzi gillespie
Gillespie, pare del Be-Bop.

Cada un dels artistes presents avui al Footprints mereixen un capítol particular a la història del jazz i podríem esplaiar-nos comentant la vida de Charles Mingus, contrabaixista espectacular, productiu i faldiller (val la pena llegir la seva autobiografia) i escoltant, entre d’altres, el Mingus Ah-um; escriure sobre el bipolar pianista Bud Powell, que passà la seva curta vida lluitant entre la creativitat musical i l’autodestrucció personal i que deixà perles com The amazing Bud Powell; o centrar-nos Max Roach, inesgotable bateria que tocà tan en grans orquestres de swing, en petits formats, bebop... i que en destaquem els àlbum We insist! i l’inquietant It’s time, amb orquestra i cor. Però els gran protagonistes d’aquest concert són Dizzi Gillespie i Charlie Parker. Ells són els pares del bebop.

Charlie Parker (1920-1955) va néixer a Kansas, una ciutat clau per entendre l'evolució del jazz als anys 40. No va ser un nen prodigi,  com en altres casos del jazz, sinó que la seva tenacitat i orgull el va portar a ser el músic que coneixem. Després per passar per diverses orquestres del país, Charlie the Bird (diminutiu de Yardbird) va arribar a dalt de la seva carrera quan per fi es va trobar amb Dizzi Gillespie, en una jam improvisada en un pis de Nova York segons diu la llegenda. Gillespie amb el paper elegant, de líder, de bromista; Parker amb el paper més underground, d'artista en lluita amb ell mateix, desconcertant i elitista. Entre els dos van crear revolucionar la música i es van acompanyar un a l'altre amb les seves millors produccions, sense saber ja molt bé què correspon a cadascú.

És inevitable, al parlar de Parker, parlar també de la seva curta i tortuosa vida, molt marcada per les drogues. Caient a un símil fàcil, la vida de Parker es pot entendre com una improvisació més que va oferir davant d'un públic atònit. Equilibrista, presumptuós, perseguidor, accelerat, caòtic, modern, atractiu, atonal, vellutat, deixant-se portar d'una nota a l'altra, el geni de Parker va créixer fins que va decidir que ja no tenia res més a dir i va morir, a l'edat de 34 anys. Parker és material deliciós per crítics i escriptors, que idolatren la figura del geni incomprès i marginal, que troba en les drogues la seva inspiració alhora que destrucció. Però Parker no tocava amb l'heroïna com a musa, sinó que es drogava perquè era un drogoaddicte i que, tot i aquest dimonis que portava a dins, de'n tant en tant també deixava brillar la seva porció d'àngel. Representant el dimonis, tenim la gravació de Lover man gravada el 1946 i on Charlie Parker està begut i destrossat (en cert moment de la gravació se sent com es desequilibra i mig cau) i amb pena dibuixa una melodia esfereïdora. En canvi els àngels es van deixar veure, per exemple, al Massey Hall de Toronto .

Resultat d'imatges de dizzy gillespie and charlie parker
Charlie Parker i Dizzi Gillespie

Tornem a aquella nit a l’entrada del Massey Hall preparats per escoltar el conegut com “el concert del segle”, nom que juga amb el concepte “combat del segle” cada vegada que hi ha el títol de campió del món de boxa en joc. I és que 15 de maig RockyMarciano i Jersey Joe Walcott lluitaven pel títol mundial dels pesos pesats, provocant que només 700 persones ocupessin les 2500 cadires del Massey Hall per escoltar aquest all-star de boppers (els propis músics es van escapar al bar de la cantonada durant la mitja part del concert per anar a veure el combat). Però el panorama empitjorava al mirar a l’escenari. Charlie Parker es va presentar al concert sense saxo, ja que l’havia empenyorat per enèsima vegada i així poder comprar heroïna. Tot el que va trobar a última hora a les botigues de Toronto va ser un saxo de plàstic amb el que va tocar tot el concert. Bud Powell acabava de sortir del sanatori mental de Creedmore amb unes condicions no massa satisfactòries a conseqüència del tractament amb electroxocs i del fet queanava  completament begut. Per si fos poc, Dizzi i Mingus estaven fortament discutits per enfrontaments anteriors. El resultat de tal caos? EL MILLOR CONCERT DEL SEGLE! El grup toca totalment compenetrat; Mingus i Roach, que comencen el concert amb format trio junt amb Powell, estan colossals; els solos de Dizzi són creatius, divertits, exquisits; Bud Powell toca amb gran concentració (tot i que en algun moment se’l sent balbucejant el que intenta ser un melodia); i Parker, com si del rei Mides es tractés, transforma el plàstic del seu saxo en un instrument del metall més noble. 700 afortunats van viure una nit màgica. Nosaltres podem gaudir de la gravació que va fer el mateix Mingus amb un magnetòfon i que ha sigut editada posteriorment.

Des del Footprints hem volgut recordar que una nit de maig, en un temple de la música, les nou muses i cinc Déus del jazz es van trobar, drogats i borratxos, per iniciar una orgia musical i regalar un dels moments estel·lars de l’art.


Per acabar us deixem amb un fragment del genial relat El peseguidor de Julio Cortázar, on narra la vida de Johnny, imatge literària de Charlie Parker, i de la gravació de Lover Man/Amorous.




Fonts:
- Malson, Lucien. Los maestros del jazz. Editorial Alba, 2008.
- Gioia, Ted. Historia del jazz. Turner Noema, 1997
- Tapiz, Jose Francisco. tomajazz.com

Llista Spotify:

Barroers del món (XI)

dimecres, de juliol 05, 2017
Una nova entrega d’aquesta saga tan inquietant...els nostres agraïments als peresosos que alimenten aquesta secció…

1. Total, no saben llegir...

Els llibres infantils solen ser una font inesgotable d’errades d’impremta o negligències supremes... sembla que ningú va voler dedicar mig minut a comprovar si en un llibre de quaranta paraules està tot allà a on toca...




2. Sevilla
Una nova imatge des de la nostra corresponsalia Sud...no resta clar si és més alarmant que la indicació d’alerta sigui una broma (no gaire divertida) o veritat...

  

3. Grans traduccions
Les traduccions a ganivetades són un altre clàssic d’aquesta secció...aquí tenim un nou cas. Sembla ser que “Bat” no és una paraula prou coneguda en anglès, ni que hagués un superheroi al respecte...  

Líbano, una eternidad en el alambre (I)

dilluns, de juny 05, 2017
Por cuestiones laborales uno tiene la suerte de visitar puntualmente otros países (suerte por visitarlos y suerte porque los viajes sean algo excepcional y no la norma). Cuando las visitas se hacen recurrentes y el país es suficientemente pequeño, se podría incluso decir que los conoce más o menos bien, contando siempre las restricciones impuestas por el tiempo disponible, las barreras lingüísticas y culturales y, en el caso que nos ocupa, la libertad de movimientos. Por diversos motivos, Líbano ha sido un destino recurrente en los últimos años y aunque uno no ha acabado de asimilar todo lo visto, leído y vivido, ya da como para ir aireando cosas…hoy haré un breve repaso del contexto histórico que llevó a crear hace menos de 100 años un país inédito en una región del Mundo en la que se ha cortado gran parte del bacalao geopolítico desde los inicios de la Historia, y que aún es el escenario donde miden su poder todas las grandes potencias.

Por ubicar a los más perdidos, despistados, o simplemente a la generación que cree que no tiene por qué saber nada que pueda obtener en unos segundos de manipulación de su móvil, ahí va una imagen de la zona de unión de Europa, Asia y África, que contiene el centro neurálgico de todas las Grandes Civilizaciones de la Historia a excepción de los últimos 500 años, y con permiso de China, India y alguna civilización americana. Casi en el centro de la misma: Líbano.

  


La importancia de la zona que ocupa actualmente este país fue fundamental desde los inicios de la Historia, al estar ubicada en las rutas de comunicación entre Mesopotamia y el Mediterráneo…por aquí estaba la mítica Canáan y no son pocas las ciudades mencionadas en la Biblia que han llegado a nuestros días (Tiro, Sidón, Byblos – que es, por cierto, el asentamiento humano más antiguo poblado de manera ininterrumpida hasta hoy). Incluso la palabra “Líbano” se menciona 70 veces en el Antiguo Testamento.

Esta zona fue ocupada, sucesivamente, por cananitas, egipcios, hititas, asirios y neoasirios, fenicios (cuyo centro neurálgico era precisamente el Líbano moderno), neobabilonios, persas (aqueménidas), griegos (seleúcidas), armenios, romanos (en segundo término, bizantinos), los sucesivos califatos y sultanatos árabe-musulmanes con un leve lapso en que perteneció a los Estados Cruzados y, durante 400 años hasta el fin de la Primera Guerra Mundial, Imperio Otomano. La importancia de este último no se nos ha explicado lo suficiente a los europeos occidentales, pero marcó hasta nuestros días el carácter de toda esta zona, como sabrá cualquiera que haya viajado por, por ejemplo, los Balcanes:



Es decir, que estamos a punto de cumplir 100 años de la caída de este descomunal Imperio, precipitada por el fin de la Primera Guerra Mundial, y que dio lugar al despiece del mismo por las nuevas potencias dominantes (“Occidente”), con el objetivo de reducir la amenaza de una gran nación musulmana otomano-árabe-persa, para lo cual se crearon países inéditos (Irak, Líbano) y fronteras hechas con tiralíneas para repartir las áreas de influencia; véanse  las bonitas rectas que delimitan parte del perímetro de Siria, Egipto, Arabia Saudí, Yemen, Irak…en este proceso se fueron creando países de tamaño mediano y con cierta homogeneidad étnico-religiosa…y presumimos que debieron dejar el último trozo, el más pequeño, intrincado y complejo (en cuanto a grupos étnicos y condiciones naturales) para el final, como veremos en el próximo capítulo.

Por salir del paso, se creó en primer lugar un protectorado francés durante el período de entreguerras, pasando por fin a ser un país independiente al final de la Segunda Guerra Mundial. Y cuando parecía que el país podría iniciar por fin una época de paz y prosperidad, unos meses más tarde se creó Israel y el Líbano fue, inevitablemente, escenario y participante en las inmediatas guerras árabe-israelíes. Las tensiones internas acabaron desembocando en una guerra civil (1975-1989) y posteriormente en una inestabilidad política extrema que dura hasta hoy, tras haber pasado por una fase de “semiprotectorado” Sirio que duró hasta 2005. Un par de muestras del estado de volatilidad del país: en 2005 el presidente Rafik Hariri fue asesinado, en 2006 hubo una breve guerra entre Líbano e Israel que hizo que aún hoy el 20% del sur del país esté bajo control de la ONU; durante los cinco años siguientes hubo profundas crisis de gobierno que hicieron que en 2008 el país entrara en el top 20 de Estados Fallidos. Y para redondear la situación, en 2012 la guerra civil Siria ha salpicado inevitablemente al Líbano, con enfrentamientos directos en algunos puntos del norte del país (entre facciones libanesas) y del ejército y el partido-milicia Hezbolá contra el DAESH, además de la entrada de más de un millón de refugiados. Curiosamente, la amenaza del DAESH como enemigo común ha servido para unir a (casi) toda la población libanesa, lo que ha permitido cierta cohesión, favorecida por una institución que, de manera sorprendente, hace que todas las etnias se sientan representadas, y que goza de más prestigio que cualquier gobierno: el ejército.

Se debe aclarar que, a pesar de esta situación de aparente anarquía, el visitante no percibe en absoluto un ambiente peligroso o violento. Salvo por los continuos controles de carretera, el país parece completamente normal...

El próximo mes veremos las particularidades sociales y geográficas que hacen único al Líbano…


 El observador

Quan neix un fotògraf

dilluns, de juny 05, 2017
L'altre dia vaig quedar amb un amic. Vem estar xerrant i prenent alguna cosa. Se'm va ocórrer deixar-li la càmera i es va entusiasmar. No sabia jo que li interessés tan el tema però va resultar que sí.

Vam caminar pels carrers de Cerdanyola i ell, apoderant-se de la càmera full-time (que no full-frame) va ignorar-me i va començar a caminar i a fer fotos de tot el que li interessava.



Entrevista a Laia Aguilar, filmadora d'ànimes

dilluns, de juny 05, 2017
Vaig conèixer la Laia a l'Ateneu Barcelonès, on jo feia de professora de tècniques narratives i on em vaig matricular al seu curs sobre guions de sèries de televisió. La seva experiència, adquirida en projectes com InfidelsVentdelplà o el Cor de la ciutat —i últimament Merlí— feien del seu discurs quelcom de ferm i apassionant. Em va fascinar la manera en què la seva ment desperta modelava les meves idees incipients, com si fossin plastilina, i vam connectar ràpid. Amb el temps vam compartir passadís, alumnes, cafès i dinars, i l'amistat va anar agafant cos.

Aquest mes de maig la Laia ha publicat a Columna la seva tercera novel·la, Wolfgang(extraordinari), mereixedora del darrer Premi Carlemany, una història planera però trepidant, de lectura ràpida i intensa, per a tots els públics.


Montalbaniana

dilluns, de juny 05, 2017



Manuel Vázquez Montalbán fou durant molts anys un dels novel·listes més venuts (i llegits) d'Espanya. Una font d'alegria per l'editorial Planeta, òbviament. Però era també un referent intel·lectual per l'esquerra.

Les darreres dècades de la seva vida van coincidir amb el col·lapse de la Unió Soviètica, i abans d'aquest col·lapse, amb l'expansió dins l'opinió pública i la intel·lectualitat occidentals que el model Soviètic — que, per extensió, s'entenia com a comunisme tout court — no era gens atractiu per a la majoria de la població, d'esquerres o de dretes. La majoria d'analistes de l'esquerra insistien a veure l'antiga URSS com un mega-estat tirànic, socialista només en aparença, un autèntic contra-exemple de la utopia que es perseguia. Però malgrat que se n'haguessin desmarcat feia molts anys, el fracàs de l'URSS, fins i tot abans del seu col·lapse definitiu, deixava la intel·lectualitat d'esquerres en una posició incòmoda. La crítica del món capitalista i la seva injustícia esdevenia més difícil quan no es podia precisar quina era l'alternativa que es proposava.

Montalbán, malgrat tot, no va amagar mai la seva opció ideològica, i la va mantenir fins a la fi, a les seves novel·les i a les seves col·laboracions als mitjans de comunicació. La seva visió del món des d'una òptica d'esquerres era present a la majoria dels seus escrits. I la reflexió que proposo en aquest Batiscaf arrenca precisament d'una de les seves novel·les.


U. Autobiografia de Franco

L'autobiografia del general Franco fou un dels títols més sorprenents que mai van sortir de la màquina d'escriure de Montalbán, sobretot perquè semblava impensable que un escriptor com ell es posés en la pell del dictador i en justifiqués la vida, les accions, la destrucció de la República, el règim repressor – particularment brutal les dècades dels 40 i 50 –, i el seu final, on semblava talment que es negués a marxar del món sense haver executat algun darrer acte de violència. Però quan es començava a llegir, es descobria el truc literari. Aquesta suposada autobiografia de Franco es presenta escrita per un autor, Marcial Pombo, com un encàrrec de l'editorial Amescua, que publica una col·lecció de biografies de grans personatges, relatades en primera persona, com si es tractés d'autobiografies. Un dels personatges triats és, precisament, el general Franco. L'encàrrec no pot ser més dolorós per a Marcial Pombo, antifranquista convençut, amb un llarg historial familiar de patiment degut precisament a la política del dictador.


Portada de l'Autobiografía del General Franco, una de les novel·les més sorprenents (a primer cop d'ull) de Manuel Vázquez Montalbán.

Marcial Pombo ha de treballar per viure: escriu per viure, precisament. Es documenta sobre la història del personatge i es posa a la feina. Comença a omplir pàgines: el general comença a parlar en primera persona: la seva casa natal, la seva infantesa, el seu aprenentatge... tot molt idíl·lic. Sembla talment que Franco expliqui l'origen de la seva visió del món, a fi que el lector entengui d'on li va venir l'ímpetu per prendre el comandament d'un país com qui pren el comandament d'una unitat d'infanteria. Però Pombo no es pot resistir a respondre el missatge deixat (suposadament) per Franco. I respon. Respon de primer amb certa ironia, per exemple quan el dictador retrata la infantesa pura i neta que va viure en un ambient familiar idíl·lic, tot recordant-li l'ambient real d'una ciutat (El Ferrol) farcida de militars i totalment d'esquena a la pobresa rural que l'envoltava. Després, a mesura que el dictador es fa gran, ingressa a l'Acadèmia Militar, i comença a actuar com a militar al Marroc. La visió idealista de l'exèrcit i de la missió sagrada d'Espanya a l'Àfrica, retratada per Franco, és contestada per l'escriptor amb un sarcasme sorgit d'una visió gens idealitzada de l'estament militar i del paper que ha tingut en la història d'Espanya, i – com a conseqüència lògica – una visió dura i gens romàntica de la guerra colonial al Marroc.

Lògicament, el to de la narració de Franco (i la seva rèplica per part de l'escriptor) es va endurint a mesura que avancem en l'època de la Guerra Civil. Però sobretot, en la post-guerra. Perquè és el moment on la visió idíl·lica que hauria donat Franco (i que Vázquez Montalbán retrata amb mà mestra) topa de ple amb la realitat crua que l'autor va viure en primera persona en la seva família, represaliada per haver-se trobat al lloc equivocat al moment equivocat. La vida còmoda i opulenta del dictador, envoltat d'adul·ladors, llepaculs i crits de lloança contrasta amb la presó i la misèria soferta per la família de l'escriptor que ha de narrar en suposada primera persona el panegíric d'aquell que va convertir en un infern la vida dels que no eren de la seva banda – i també de bona part dels que eren a la seva banda, puix que la misèria d'Espanya a la postguerra fou general.

El contrast entre el panegíric suposadament autobiogràfic de Franco, d'una banda, i la narració crua i tràgica de la desgràcia soferta per una família que no era del bàndol ‘bo', de l'altra, és l'eix de tot el llibre Autobiografia de Franco, de Vázquez Montalbán. No el detallaré perquè en definitiva la biografia del dictador és prou a l'abast en diversos llibres per tothom que hi estigui interessat. La biografia de Paul Preston és per ara el text de referència, que recomano sincerament. M'interessa, sobretot, el final. No pas el final de la biografia de Franco – fou enterrat al Valle de los Caídos, com tots sabem – sinó el final del llibre de Vázquez Montalbán.


DOS. El soroll de fons

Pombo lliura el llibre a l'editorial que li ha fet l'encàrrec, dins el termini establert. Bon treballador. Al cap d'uns dies, és cridat per l'editor al seu despatx. Es tem una crítica ferotge, que el renyin per haver escrit quelcom que no era exactament el que li havien encarregat... però res de tot això. És rebut d'una manera molt afectuosa. És algú estimat pels seus editors, i no li amaguen pas. Ja li tenen el xec preparat, amb la quantitat que havien acordat, escrupolosament respectada. Cap problema.

Si no fos que l'editor ha suprimit del text tot allò que no fa referència, estrictament, a l'autobiografia de Franco. És a dir, l'aportació personal de Pombo. Tot el text que parla de la història, paral·lela, d'algú que podria molt bé ser un exemple-tipus de les víctimes del dictador. I que seria un contrapès essencial al panegíric del dictador que Pombo s'ha vist obligat a escriure. Pombo pateix una humiliació triple. D'una banda, es veu obligat a escriure un panegíric d'aquell personatge que tant de mal ha fet a la seva família – i no només a la seva. De l'altra, veu com l'altra versió de la història – la seva – és suprimida sense contemplacions. Finalment, veu com l'editor, en lloc de renyar-lo i escridassar-lo, en una actitud de perdonavides fa allò que se suposa que fa un perdonavides: li perdona la vida amb displicència.

Quina raó dónen per haver suprimit la part del text amb la qual més s'identificava Pombo? Senzillament, que no interessa. No és que no els interessi a ells, és que ‘no interessa', en abstracte i de manera genèrica. És un soroll de fons que no interessa ningú, i que destorba al lector de la part essencial, allò que busca: les grans gestes dels grans personatges. Les batalles guanyades, les guerres, l'encimbellament al poder, les grans obres de construcció, els ‘Planes de Desarrollo', els pantans inaugurats. La resta no interessa.


TRES. Editorial Amescua

L'editorial que descriu Vázquez Montalbán és inventada. Es tracta de l'editorial Amescua, fundada per un vell company de Pombo, dels anys universitaris.

Som als anys seixanta, anys d'efervescència estudiantil, manifestacions per la llibertat política, manifestos i, com calia esperar per part del règim, repressió i persecució política. Són els anys 60, i l'ambient — la universitat — on es formaran líders estudiantils que a la fi esdevindran líders polítics, que arribaran al poder després de la mort del dictador, la majoria dins el PSOE/PSC, alguns dins el PC/PSUC, altres dins CDC (llavors, sense Unió). Amescua és un d'aquells estudiants contestataris que s'enfronta a alguns professors massa acomodats al règim. Pombo, company seu, l'admira. I se'n fa amic. L'amistat entre ells dos dura fins a la fi del franquisme i més enllà. Quan Amescua funda la seva editorial — editorial Amescua, és clar — Pombo hi entra a treballar com a escriptor.

L'Amescua amb qui tracta Pombo per a la seva autobiografia de Franco, però, ja no és l'amic d'universitat, sinó el seu fill. L'editorial segueix, els personatges canvien, noves veus entren. Veus per a les quals tot allò que va succeir abans de 1975, l'any de la mort de Franco, és quelcom molt llunyà, que amb prou feines significa ja res per a ningú. Poden estar en desacord amb el concepte de dictadura, però és un desacord metafísic, que no es correspon necessàriament amb un desacord real en els grans trets de la política — exterior o interior — dels dictadors. Poden entendre el dolor sofert pels represaliats del règim, però mai considerar que aquest dolor és res que calgui tenir en compte en la política diària. L'actitud de molts intel·lectuals davant la demanda d'obertura de les fosses comunes del franquisme, tèbia en molts casos i completament indiferent en altres, és un indicador d'aquest fet.

En el personatge de l'editor Amescua, Montalbán crea una premonició de l'evolució de bona part de la intel·lectualitat d'esquerres d'Espanya. Montalbán no tenia vocació de profeta; però de la mateixa manera que Dostoievski, a Els Germans Karamàzov, va diagnosticar de manera magistral en Ivan Karamàzov el nihilisme que acabaria destruint Rússia, Montalbán va retratar, en Amescua, tota una intel·lectualitat disposada a renunciar a tot per rebre de tant en tant una encaixada de mans del rei al Palau Reial.


QUATRE. L'esquerra estètica

D'ençà de la mort del dictador el món ha canviat tant que sovint he pensat que si el meu avi – que no va viure prou per destapar una bona ampolla de xampany el novembre de 1975 – ara ressucités se sentiria literalment com un extraterrestre. O com un Quixot que surt al món exterior i no el reconeix, perquè res no és com ell ha après als llibres. Només que els nostres avis no van aprendre als llibres com era la realitat. En van aprendre a la realitat mateixa.

No parlo només dels avenços tècnics, ordinadors, telèfons mòbils i tota la pesca; parlo del daltabaix en l'escala de valors, costums socials, referents ideològics. I un d'aquests referents ideològics que ha patit un daltabaix extrem és la divisió clàssica entre dreta i esquerra. Al començament del post-franquisme la frontera entre uns i altres era raonablement clara. El 1976, la diferència entre l'Alianza Popular de Manuel Fraga i el PSOE de Felipe González era radical. Avui, entre el Partido Popular de Mariano Rajoy (hereu de l'antiga Alianza Popular) i el PSOE de Susana Díaz, Guerra,  Bono i altres prohoms, les diferències no van més enllà del matís. Si no fos així, el creixement espectacular de forces polítiques com Podemos no s'hauria produït.
 
Al moment d'escriure aquest Batiscaf fa uns quinze dies que Susana Díaz ha perdut la secretaria general del PSOE en favor de Pedro Sánchez, a qui havia defenestrat fa un any. Més enllà de les simpaties personals de cadascú, és important furgar el rerefons del conflicte. Pedro Sánchez fou al seu moment defenestrat per la cúpula del partit, perquè s'oposava a avalar la investidura de Mariano Rajoy, una opció en la qual comptava amb el suport de la majoria de militants del partit. L'oposició entre la cúpula i la militància ha estat una de les claus d'aquest enfrontament. Al llarg del conflicte, sobretot al darrer congrés general, els prohoms del partit, barons territorials, antics secretaris generals, i molt especialment Felipe González, han fet costat a Susana Díaz. Una imatge de la candidata ha aparegut a molts mitjans de comunicació: somrient, i envoltada de tota l'antiga guàrdia del partit (Alfonso Guerra, Pérez Rubalcaba...), els anomenats barons territorials i – no cal dir-ho – un Felipe González aparentment incombustible. La imatge fou objecte de molts ‘memes', alguns de realment enginyosos. Però el resultat final del congrés, amb una victòria clara de Pedro Sánchez, no només ha deixat les coses on eren abans, sinó que a més ha fet palesa la distància entre una militància exasperada per la pèrdua d'identitat del partit, i una cúpula acomodada als llocs de poder, a cadires còmodes en consells d'administració de grans empreses (la llista de càrrecs de Felipe González, i de les remuneracions que en rep, fa feredat), i per tant amb potencials conflictes seriosos el dia que calgui triar entre el benestar de la població i els guanys de les grans empreses que serveixen.


Juan Luis Cebrián, antic director de El País, i actual conseller delegat del grup PRISA. 

Especialment interessant fou l'editorial del diari El País, després de la victòria de Pedro Sánchez, i l'anunci d'una actitud d'oposició més ferma a les polítiques del PP de Rajoy. Es va presentar la victòria de Pedro Sánchez com una catàstrofe en tota regla, no només per al PSOE, sinó per Espanya en conjunt. 

"Finalmente España ha sufrido también su momento populista. Y lo ha sufrido en el corazón de un partido esencial para la gobernabilidad de nuestro país, un partido que desde la moderación ha protagonizado algunos de los años más prósperos y renovadores de nuestra historia reciente. Lo mismo le ocurrió en los meses pasados al socialismo francés, que se encuentra al borde de la desaparición de la mano del radical Benoît Hamon. Y un desastre parecido se avecina en el laborismo británico, dirigido por el populista Jeremy Corbyn. Sería ilusorio pensar que el PSOE no está en este momento ante un riesgo de la misma naturaleza. En todos los casos, la demagogia — conocida en Podemos o Trump — de los de abajo contra los de arriba se ha impuesto a la evidencia de la verdad, los méritos y la razón."

No recordo que mai cap editorial de El País hagi estat rebut amb tant de rebuig. Twitter anava de bòlit, i la majoria dels missatges eren per recordar que la línia editorial d'aquest diari ha virat a la dreta de manera dramàtica durant la darrera dècada. Potser perquè el grup editorial PRISA està fortament endeutat amb la banca, i té ben apresa la lliçó que ha de recitar.

L'ús sistemàtic de mots com ‘populisme' o ‘demagògia' és característic de molts periodistes ben ubicats en diaris importants. L'ús d'aquests epítets, previsible en mitjans fortament conservadors – ABC, La Razón – és desmoralitzadora en mitjans que es presenten com banderes de la modernitat, del progrés i del progressisme. Un progressisme que a la fi només és un xarop suau, païble per tothom i, per tant, inofensiu. El País, i tot el grup PRISA en conjunt, han esdevingut el paradigma del progressisme purament estètic que Montalbán, en una novel·la tan premonitòria com fou l'Autobiografia de Franco, va retratar en l'editor Amescua. Un individu modern, progre, educat i amable. Algú que sap què ha de dir un hom com cal sobre homosexualitat, avortament, religió i nacionalismes ‘perifèrics' per quedar com un perfecte home del seu temps: modern, progre, educat i amable. Però també algú que s'hauria horroritzat davant les manifestacions del 15-J, davant les actuacions de les plataformes antidesnonaments, i segurament també davant l'ascens al poder de Manuela Carmena a l'alcaldia de Madrid. Algú preparat per acceptar canvis cosmètics en la situació, un aire més modern en els governants, però de cap manera canvis reals en el sentit d'una societat més justa i igualitària. Potser perquè quan un s'acostuma a sous astronòmics, o que el convidin a recepcions amb l'aristocràcia, a sortir a la televisió amb regularitat, a canvi de moderar el discurs — o canviar-lo del tot — pot decidir que, ben mirat, es troba prou còmode en aquella situació que alguna vegada havia denunciat com a injusta i insostenible.
 

CINC. L'esquerra desitjada

Els darrers sondejos electorals a Espanya (de valor ben discutible, cal dir-ho) diuen que amb Pedro Sánchez el PSOE perdria vots a les properes eleccions; però sospito que a la majoria dels militants del PSOE això no els fa ni fred ni calor. Potser s'estimen més patir un sotrac temporal, si aquest és el preu que cal pagar per recuperar alguna cosa que molts d'ells necessiten: la sensació – joia? – de tornar a ser un partit que l'electorat vegi com una veritable força de progrés, capaç de posar límits al caprici de grans poders – banca, elèctriques, grans companyies d'obra pública – que fan i desfan com si fossin els veritables amos del país, potser perquè malauradament ho són.


Jeremy Corbin, líder del Labour Party, en un acte electoral contra les elevades taxes universitàries al Regne Unit.

El paràgraf que he extret de l'editorial que El País va dedicar a la victòria de Pedro Sánchez feia un poti-poti on incloïa Trump, Podemos, el PSF (partit socialista francès) i el Labour Party (partit laborista britànic) en un ‘totum revolutum' que ningú no es pot prendre seriosament. Almenys, ningú que segueixi la realitat amb un mínim d'interès. El populisme de Trump — innegable — no és un clam per una societat més justa, sinó per uns Estats Units més forts militarment i per l'eliminació de topalls a les grans fortunes. A les eleccions franceses, el partit socialista fou gairebé esbandit, però la seva debacle no és deguda al radicalisme de Benoît Hamon, sinó al fet que amb François Hollande el PSF s'ha estat al poder un seguit d'anys i no ha complert res del que havia promès. Finalment, el partit laborista de Jeremy Corbin, ben al contrari de la predicció de El País, no s'ha enfonsat a les eleccions britàniques: no ha guanyat les eleccions, però ha obtingut un resultat molt superior al que deien les primeres enquestes, fins al punt de fer perdre la majoria absoluta al partit conservador, i deixar-lo en una posició molt debilitada políticament. L'èxit innegable de Jeremy Corbin ha estat atribuït per tots els analistes al fet que el partit laborista s'ha decidit a deixar de banda les ínfules progres i modernes i ha tornat a presentar-se amb un veritable programa d'esquerres, el més clarament esquerrà de les darreres dècades. Un programa que, ves per on, ha resultat molt atractiu per a l'electorat jove, curiosament el que temen perdre els barons del PSOE si el seu partit vira a l'esquerra.

La paraula ‘moderació' — present al paràgraf que he extret de l'editorial de El País — serà sempre una exigència de la premsa conservadora a les forces d'esquerra. Però cal no obsessionar-se amb la moderació: cap força d'esquerra no serà mai prou moderada per satisfer la premsa conservadora. Les forces esquerranes que tenen èxit a les eleccions semblen, precisament, les que prenen la decisió de deixar de banda l'obsessió de semblar ‘moderades' als ulls de mirades beates i porugues, i assumeixen la seva identitat d'esquerres sense complexos i sense amagar-se'n. Jeremy Corbin n'és un exemple clar. El problema és, ara, definir què vol dir ser d'esquerres. Bona part de la ideologia que ha donat estructura intel·lectual a l'esquerra — ras i curt, el Marxisme — resultaria avui ben poc atractiu, en part degut a campanyes de desprestigi que han estat molt eficients, però també, i sobretot, al fet que els experiments de règims marxistes duts a terme durant el segle XX — fonamentalment, la Unió Soviètica — no han donat lloc a societats millors en absolut.


SIS. Montalbán, de nou

Un article llegit fa anys a la revista El Viejo Topo, l'autor del qual no puc recordar (m'haureu de perdonar), resumia el problema en una frase que em va quedar gravada, i que cito de memòria:

‘En temps de Marx, la pregunta era: com fer la revolució?
Avui, la pregunta és: què vol dir, exactament, fer la revolució?'

La pregunta és massa gruixuda per a mi. Potser ens caldria un nou Marx. Però suggereixo que quan fallen les grans construccions teòriques una bona manera de sortir del pas és retrocedir fins als principis fundacionals.   I un dels grans mèrits de Manuel Vázquez Montalbán — a través del seu alter ego, Marcial Pombo — a la seva novel·la Autobiografia del General Franco, és donar una via per fer-ho: donar veu a les grans figures, Franco en aquest cas, però també als humils que van veure la seva vida destruïda per aquestes grans figures. A la novel·la El nom de la Rosa, concretament cap a la fi de la seva llarga discussió amb Guillem de Baskerville sobre el llibre d'Aristòtil que acaben de descobrir, Umberto Eco posa en llavis del monjo Jorge una frase que és la síntesi de totes les ideologies de dreta, conservadores i feixistes de totes les èpoques: l'humil no ha de parlar! A la novel·la de Vázquez Montalbán, ben al contrari, Marcial Pombo dóna veu als humils. I a l'escrit original de Pombo, la veu dels humils ocupa tantes pàgines com l'auto-panegíric de Franco.



L'humil no ha de parlar! Frase que el monjo cec Jorge gairebé crida a Guillem de Baskerville, a la fi de la novel·la 'El Nom de la Rosa', d'Umberto Eco. La frase resumeix totes les ideologies veritablement de dreta, pretèrites, actuals i futures.

Però potser la clau, en negatiu, la dóna l'editor Amescua quan declara que la segona veu de la novel·la, la dels humils, no interessa: és ‘soroll de fons'. Amescua és modern, un progre, que no és el mateix que ser veritablement d'esquerres. I la frase d'Amescua podria ser un criteri per definir les ideologies, que deixo anar des d'aquest modest Batiscaf. Una persona és d'esquerres quan per ell/ella el sofriment dels dèbils no és mai un mer soroll de fons dins el decurs d'una història que es defineix per les gestes dels poderosos.

I el corol·lari obvi d'aquesta definició, és que aquest esquerranisme és purament estètic quan es proclama públicament la importància del sofriment dels dèbils, sense que això tingui cap traslació al comportament pràctic d'aquell que ho proclama.


Pere Rovira

Joana d'Arc. I: El lloc i el moment

dilluns, de juny 05, 2017



La Cort d'Apel·lació, secció del CriTeri que reprenem avui, es dedica a l'estudi de personatges històrics (o mitics) que han passat a la història d'una manera incorrecta, inexacta, injusta, parcial, esbiaixada. La secció ha estat algun temps a la nevera, i algun lector pot no estar-hi gaire familiaritzat. Per això he cregut convenient començar per aquí.

Hi ha molts motius pels quals una persona hagi pogut ser tractada injustament. La primera Cort fou dedicada a Antonio Salieri – el Salieri del film Amadeus –, que a la pel·lícula de Milos Forman era tractat com poc menys que un beneit envejós, tot tapant un personatge molt interessant i un músic excel·lent que no mereixia aquella desqualificació barroera. Hem parlat d'Albert Speer, Ricard Cor de Lleó, l'emperador romà Tiberi, Werner Heisenberg, Pons & Fleishmann, el príncep Carlos d'Austria, La Verge Maria, Maria Magdalena... 

Joana d'Arc pertany a una de les categories de personatges que han vingut a la Cort d'Apel·lació: personatges mítics, construïts a partir d'un personatge real. El mite sol ser beatífic, celestial, ideal; sota aquest mite hi ha un ésser humà amb contradiccions, punts febles, punts dubtosos, però alhora aspectes que als nostres ulls el fan més humà i més interessant. Altres vegades, el mite és gairebé satànic, però sota aquest mite hi pot haver un ésser humà que s'ha hagut d'enfrontar a situacions terribles, i/o que ha estat convenientment satanitzat per historiadors, cronistes i escriptors més atents a interessos poc confessables que no pas a la descripció acurada de la realitat.

Joana d'Arc, el personatge que avui ve a la Cort d'Apel·lació, és un dels principals mites històrics de França. Potser el més important de tots. Però és un mite especial: es un mite fundacional. Joana d'Arc no va fundar França, però en certa manera es pot dir que sí. Quan ella va aparèixer en escena era un país en via de desaparició, almenys com a país independent i sobirà. Després d'ella, França no ha deixat mai d'existir com a país. És molt possible que, sense ella, avui dia França no existís, almenys tal com la coneixem. Això fa que per als francesos sigui una figura crucial en la seva història. Després d'ella França va tenir una existència continuada com a país independent i sobirà, amb l'única excepció de l'ocupació pel III Reich, al segle XX. La ubicació exacta de les fronteres ha canviat, hi ha hagut annexió de territoris – la Catalunya Nord, sense anar més lluny, o l'Alsàcia –, però bàsicament el país ha estat sempre més el que Joana d'Arc va deixar. És aquest el significat del terme mite fundacional, que he emprat al començament, i que fa de Joana d'Arc, per als francesos, allò que Benjamin Franklin és per als americans, Mustafà Kemal per als turcs, o els Reis Catòlics per als espanyols. Tots ells, personatges reals esdevinguts mites a nivell popular.

Darrera aquest mite hi ha un personatge de carn i ossos; i el que és més interessant, un personatge de carn i ossos extremadament ben documentat. Contràriament al que hom suposaria, de Joana d'Arc en sabem molt. I el personatge real és segurament més interessant que el mite. És aquest personatge real – molt menys conegut que el mite – el que tractarem en aquesta Cort d'Apel·lació. Però per entendre'l, primer cal parlar de l'època, del lloc i de la situació on es va moure.
Joana d'Arc és un personatge del segle XV. Però per ubicar-la al lloc i al moment – primer pas per entendre la seva història – cal retrocedir un segle. Hem de començar per fer una mica d'història: Joana d'Arc és un dels actors principals de la Guerra dels Cent Anys entre França i Anglaterra, i hem de parlar d'aquesta guerra per entendre el personatge.


U. La gènesi del conflicte

El 1328, el rei Carles IV, anomenat El Bell, mor sense deixar hereus legítims, ni haver designat cap successor. El pitjor que podia fer un rei d'aquella època, com és ben sabut. Hi havia parentela, és clar, i donada la suculència del pastís – França era, en potència, el país més ric d'Europa, per la senzilla raó de tenir l'agricultura més pròspera – era evident que es presentarien candidats. Dos de francesos: Felip d'Evreux i Felip de Valois. Tots dos podien lluir credencials de reialesa: Felip d'Evreux era gendre de Lluís X, i Felip de Valois era nét de Felip III, i a més cosí germà de Carles IV, el rei difunt. Però atesa la situació de la França de l'època, on part del territori es trobava sota l'administració dels reis anglesos
– com explicarem tot seguit, era inevitable que hi hagués algun candidat dels Plantagenet anglesos, si podia adduir drets a la corona francesa. I així fou: el rei Eduard III d'Anglaterra i Gal·les era, per una carambola d'aliances matrimonials pretèrites, fill de la princesa Isabel de França. I com calia esperar, va presentar la seva candidatura.

Els sobrenoms que es van donar a nivell popular als tres candidats eren un avís de quina seria la tria. Felip de Valois era l'únic dels tres que havia nascut a França, i fou per tant ‘el francès'; Eduard III fou òbviament ‘l'anglès', i Felip d'Evreux fou ‘el navarrès', perquè la seva mare era Joana de Navarra. Aquesta diferenciació fou a la fi crucial per fer decantar la balança en favor de Felip de Valois, que va obtenir el tron amb el nom de Felip VI. La tria fou desencertada, com ho reconeixen els mateixos historiadors francesos, per diverses raons. Amb el canvi, s'acabava una línia hereditària, la dels Capets, i en començava una altra, la dels Valois. Els Valois van ser vistos pels mateixos francesos com a ‘reis trobats', una família de l'alta noblesa que de sobte s'havia trobat amb un tron sota el cul. Un tron que, apart de fer molt bonic, incloïa un seguit d'obligacions que anaven força més enllà de vetllar pels interessos feudals d'una família concreta. Els Valois van trigar una mica a aprendre a fer de reis, i fou França qui ho va pagar.

Eduard III d'Anglaterra va representar el paper (teatral) de la seva vida. Va simular obediència i acceptació de la decisió dels Estats Generals francesos. Mentrestant, durant nou anys, va preparar la guerra. Quan, el 1337, va declarar que no reconeixia la legitimitat del nou rei de França – Felip VI – i va reclamar per a ell mateix el tron de França, havia tingut prou temps per preparar un exèrcit molt superior al francès: no pas numèricament, però sí tècnicament.

Aquest serà el començament oficial de l'anomenada Guerra dels Cent Anys, que per als francesos suposa, per entendre'ns, l'equivalent de la ‘Guerra de la Independència' per als espanyols. Una guerra en la qual es construeix un país: no pas físicament, sinó en l'imaginari col·lectiu, generalment per oposició a un altre que és vist com a invasor, conqueridor o, de manera genèrica, com l'enemic. Aquesta visió sovint és parcial i incompleta, però no necessàriament falsa del tot.



Eduard III d'Anglaterra, pretendent al tron francès i desencadenant de la Guerra dels Cent Anys.

DOS. La Guerra dels Cent Anys

Els medievalistes que s'han ocupat de la Guerra dels Cent anys són reticents a veure-ho com una guerra única. Cap guerra no dura cent anys. La Guerra dels Cent Anys fou en realitat una successió de guerres diferents i consecutives, separades per diferents tractats i períodes de certa pau. Alfred Burne considera quatre guerres diferents. Jonathan Sumption s'estima més dividir-ho en dues: la primera, la guerra del segle XIV, i la segona, la guerra del segle XV. La primera és encara una guerra pròpiament medieval, mentre que la segona ja és una guerra de l'era moderna. No tant per una qüestió cronològica com per una qüestió de mentalitat.

Els segles XI a XIII van veure un seguit de reis francesos que de manera continuada – i no sempre encertada, però això seria un altre tema – van anar bastint una administració, una hisenda, un govern, a base d'anar sotmetent – sense suprimir-la mai – una noblesa que tenia sobre els seus dominis una presència molt més real que no pas la monarquia. Mentre que els reis francesos anteriors, en un procés de degradació del poder polític que comença amb la descomposició de la monarquia carolíngia, havien arribat a ser poc menys que una figura simbòlica, un ‘superior feudal' amb poc poder real, durant els segles XI-XIII assistim a la reconstrucció a França de quelcom semblant a un estat, més o menys com ara l'entenem. I això tard o d'hora havia de topar amb la monarquia anglesa, que era també un dels grans senyors feudals a França.

De fet, els reis anglesos (dinastia Plantagenet) van arribar a trobar-se al capdamunt d'un petit imperi a l'oest d'Europa, que incloïa Anglaterra, Gal·les, Normandia, Anjou, el Poitou i, per damunt de tot, Aquitània, una regió de contorns una mica imprecisos que corresponia aproximadament al quart SW de la França actual. Com ja vam explicar en una altra Cort d'Apel·lació, el rei John Lackland – el 'Joan Sense Terra' de les novel·les de Robin Hood – s'ho va manegar per perdre bona part d'aquests territoris, que van tornar a la sobirania directa dels reis de França: Normandia, el Poitou, Anjou, la Bretanya, es van perdre en un seguit d'enfrontaments poc encertats de John Lackland amb l'aleshores rei de França, Felip II ‘August'. Però va quedar Aquitània, la posessió més important i més rica de totes, herència d'Elionor d'Aquitània, una de les dones més extraordinàries de l'Edat Mitjana. La subtilesa de les relacions feudals (senyors i vassalls) es manifestava en aquesta situació paradoxal: els reis anglesos eren reis a Anglaterra, però a Aquitània només eren, estrictament parlant, ducs. I com a tals, retien homenatge al rei de França, del qual eren vassalls. Una situació que podia ser insuportable si un rei anglès prou orgullós es trobava que s'havia d'agenollar davant un rei francès a qui percebia com un ésser dèbil i insignificant – com ho van ser molts reis de la França de l'època.

Mentre el rei de França fos una mena de figura llunyana i decorativa, el conflicte no devia ser massa difícil de suportar. Però a mesura que el poder dels reis francesos sobre la seva noblesa esdevenia més i més real, palpable físicament, la sensació d'ofec dels reis anglesos devia ser insuportable. Sobretot pel que fa a l'Aquitània, la regió que tenien més lluny, la més difícil de defensar d'una hipotètica expedició militar francesa i, casualment, la regió més rica i més important de tot aquell petit imperi. Hi ha força consens a reconèixer que les aspiracions dels reis anglesos al tron de França no van ser el veritable motiu de la guerra: l'obsessió veritable dels reis anglesos fou en tot moment assegurar-se la possessió de l'Aquitània.



TRES. La qüestió d'Aquitània

El primer conflicte seriós va tenir lloc durant el regnat de Felip IV, dit el Bell. Individu retorçat, pietós en aparença, absolutament malvat i pervers en la seva manera d'actuar. Recordem que fou el rei que va exterminar els templers per apoderar-se de les seves propietats. Arran d'un conflicte entre la marineria de Baiona i els ports de Normandia – sembla que per un afer de pirateria – Felip IV va ordenar que la majoria de les magistratures de Baiona fossin lliurades a oficials seus. Òbviament, el governador anglès d'Aquitània s'hi va negar. Llavors el rei de França va dur el cas a la Cort Suprema de França. La cort, no cal dir-ho, fou obedient als desitjos del rei francès, i el 1294 va ordenar la confiscació del ducat d'Aquitània. El rei anglès el va recuperar el 1303, gràcies que va treure profit de la debilitat de l'exèrcit francès – i la seva manca de credibilitat – després de les derrotes patides en la rebel·lió de Flandes, sobretot la batalla de Courtrai (1302).

Tot plegat, un ensurt de nou anys. Però l'avís era clar. De fet, alguns historiadors esmenten que és en aquests fets on cal situar l'autèntic començament de la Guerra dels Cent Anys, quaranta anys abans del seu començament oficial (1337). Oi més perquè la recuperació del ducat d'Aquitània no fou la fi del conflicte. El 1323, i encara una altra vegada el 1337, sota l'excusa de petits conflictes de poca volada, la Cort francesa va tornar a confiscar el ducat, que fou ocupat parcialment per tropes franceses. A aquelles alçades, tothom a Anglaterra i a França havia arribat a la conclusió que el conflicte només tenia dos finals possibles: o bé la renúncia definitiva del rei francès als seus drets feudals sobre Aquitània, o bé la renúncia definitiva del rei anglès, amb la incorporació d'Aquitània a la corona francesa amb tots els ets i uts.

El problema és que defensar Aquitània des d'Anglaterra era molt difícil. Per mar, hi havia el problema que Anglaterra tenia una armada reial molt minsa. El trasllat de tropes via marítima s'havia de fer en vaixells mercants, confiscats o manllevats per l'ocasió, i la marina mercant anglesa aleshores era, també, ben minsa. Transportar tot un exèrcit per mar era un repte de consideració. Un pas massiu de tropes pel Canal de la Mànega – diguem, deu mil homes – era factible si es preparava amb temps, però Aquitània quedava molt més lluny. L'armada més gran que mai es va enviar a l'Aquitània (el 1364) només duia uns 2500 homes. Ben poc per defensar un territori tan gran. L'alternativa era enviar un exèrcit per terra, però aquest hauria de travessar un país immens – per les possibilitats de transport de l'època – i patir les ràtzies constants de tropes franceses.

El resultat d'aquests obstacles fou una de les paradoxes més importants de la Guerra dels Cent Anys: que, malgrat que el motiu real era l'Aquitània, només una petita part de la guerra es va lliurar a Aquitània. La major part es va lliurar a la part nord de l'actual França, per la senzilla raó que era allò que els anglesos tenien més a prop.



QUATRE. Superioritat anglesa

La superioritat militar anglesa fou constant durant la major part del conflicte. L'exèrcit anglès era sòlid i disciplinat. El francès massa sovint es componia de nobles a cavall, poc avesats a rebre ordres de reis suposats dèbils a priori. La cavalleria francesa era reconeguda amplament com la millor de l'època: la visió d'una munió de genets cuirassats, atacant en tromba amb la llança per davant, cada genet lluint el seu escut nobiliari, devia ser aterridora. Però Eduard III s'havia preparat per aquella guerra, i havia descobert que a casa seva mateix – Gal·les, concretament – hi tenia l'arma secreta per resoldre el problema: l'arc gal·lès. Un arc enorme, tan alt com un home o més, que en mans d'un expert disparava fletxes amb prou potència per travessar el perpunt d'un cavaller.



Miniatura medieval, que representa el rei anglès Eduard III fent el recompte dels morts francesos a la batalla de Crécy (1346), el primer dels molts desastres militars que van destruir tot el prestigi militar de França durant la primera part de la Guerra dels cent Anys.

L'exèrcit francès ja havia patit algunes derrotes davant l'exèrcit anglès, però fou a Crécy (1346) on va patir la primera gran hecatombe, la primera de moltes que vindrien. Els arquers gal·lesos van destrossar la cavalleria francesa. I una nova arma – els primers canons emprats a Europa en un camp de batalla – va fer més estralls entre els mercenaris genovesos que acompanyaven les tropes franceses. Deixant de banda la superioritat tècnica de l'exèrcit anglès, la manca de disciplina de l'exèrcit francès fou també una de les claus del desastre. Els mateixos historiadors francesos no fan cap esforç per excusar aquesta ineptitud:

‘Els cavallers de Felip VI eren valents, però van ser derrotats perquè l'armament de la seva infanteria era inferior, perquè [els cavallers] no respectaven la seva pròpia infanteria i la deixaven enrere, perquè es preocupaven més del prestigi que de la victòria, de les proeses individuals que de la disciplina col·lectiva' (André Maurois).

‘Per orgull i enveja es van llançar sense traça ni ordre contra els anglesos, alineats en tres fileres de batalla, com calia...' (Jean le Bel).


Però el pitjor fou que durant les dècades posteriors els reis francesos van repetir els mateixos errors, una batalla rere l'altra. Cal parlar, pel que fa als reis francesos, d'una autèntica ineptitud, d'una incapacitat absoluta per comprendre els errors i mirar de no repetir-los. Al llarg de tot el segle XIV i bona part del XV Europa assistirà atònita a una successió de derrotes espectaculars de l'exèrcit francès, sobretot la seva cavalleria, davant un exèrcit anglès sovint força més reduït però més ben armat, molt més ordenat, molt més atent als seus comandaments, més professional en una paraula. Ja en ple segle XV, la batalla d'Azincourt (1415), una de les més recordades pels historiadors anglesos (lògicament!) fou el punt culminant de tota una època. Novament, els arquers gal·lesos i la infanteria anglesa van massacrar una cavalleria francesa que es va llançar a l'atac frontal, a la babalà, sense haver après res de res de les batalles anteriors. L'exèrcit francès va perdre deu mil homes, una xifra enorme per l'època. França en conjunt hi va perdre alguna cosa més: tot el prestigi que li quedava, si és que encara n'hi quedava una mica.



CINC. Les batalles i la guerra

I malgrat tot, van caldre cent anys de guerra. Com s'explica aquesta contradicció?

De fet, la Guerra dels Cent Anys és un exemple cabdal de la diferència entre guanyar batalles i guanyar la guerra. Perdre dotzenes de batalles pot ser irrellevant si es guanya la batalla decisiva, encara que sigui només una. Guanyar les batalles era plenament a l'abast de les tropes angleses. Ocupar el territori d'una manera real, no. Almenys durant la primera part de la guerra, al segle XIV. Les victòries angleses, sovint espectaculars, no es traduïen en res de concret: ni en una ocupació real, ni en un control efectiu del territori.

Un exemple extrem d'això el tenim a la batalla de Poitiers (1356), on el ‘Príncep Negre' va destruir l'exèrcit francès i – més important encara – va fer presoner el rei francès, Joan II. L'administració francesa es va desintegrar a moltes zones. Joan II fou conduït a una presó anglesa, i allà li fou imposat el tractat de Brétigny (1360) que recollia el súmmum de les aspiracions dels reis anglesos: ultra el pagament d'un fort rescat per la seva llibertat (com calia esperar), el reconeixement d'Aquitània com a territori lliure de cap autoritat francesa, ni cap obligació de fidelitat de tipus feudal. Ras i curt, França perdia l'Aquitània definitivament. Joan II va acceptar la humiliació, va signar i va tornar lliure a França, on prou feines va tenir per imposar el compliment del tractat als seus súbdits, i específicament al seu delfí Carles. Nou anys després, el 1369, Joan II mor, el delfí és coronat com a Carles V, i proclama que no reconeix de cap manera la validesa del tractat de Brétigny. La guerra segueix com si res. La gran victòria de Poitiers havia estat, a quinze anys vista (que aleshores no era res) una annècdota sense conseqüències.

Amb el detall afegit que Carles V va semblar entendre que la incapacitat anglesa d'ocupar el terreny teòricament conquerit (però només teòricament) era la clau de volta. Carles V serà conegut com ‘Carles el Savi', i deu ser per alguna raó. Els següents anys, l'exèrcit francès es va dedicar a evitar l'enfrontament amb l'anglès. Res de batalletes. Els exèrcits anglesos entraven en territori teòricament controlat pel rei francès, passaven dies i més dies de marxa, cremaven algunes collites ça i llà, buscaven l'enemic – que semblava haver esdevingut invisible – i a la fi, fastiguejats, se'n tornaven a casa. Llavors, pacientment, els francesos – de primer els pagesos, després l'exèrcit, i finalment l'administració – reocupaven el territori que havien hagut de cedir temporalment. Això es pot aplicar fins i tot a la ja esmentada batalla d'Azincourt (1415), ja en temps de Carles VI, fill de Carles V. Azincourt fou una de les victòries militars més memorables de tota la història d'Anglaterra. La història de la guerra dels Cent Anys del coronel Alfred Burne dedica un bon nombre de pàgines a aquesta batalla. Però els historiadors menys obsedits per l'aspecte militar no s'estan de constatar que, un cop destrossat l'exèrcit francès – un veritable carnatge – els anglesos van recollir els fòtils, van marxar cap a Calais, es van embarcar cap a Anglaterra, i s'ha acabat. Més enllà de l'orgull d'haver apallissat l'exèrcit francès, no hi va haver res més.

Altres vegades la cosa havia estat més seriosa. El setge i l'ocupació de Calais (1346-7) van ser una empresa de gairebé un any, que va necessitar (segons estimacions actuals) 32.000 soldats de terra i 15.000 mariners, una flota de 700 barcasses i vaixells. Tot plegat, l'operació militar més gegantina empresa per Anglaterra fins aleshores. Certament, Calais va caure. Però en tornar a Anglaterra el rei Eduard III es va haver de declarar en fallida. Tot plegat, només per una ciutat: estratègica, sí, però al capdavall només una.

Els historiadors del segle XX que no s'han centrat en l'aspecte militar-tàctic – qui guanya al camp de batalla i per què – no s'estan de fer notar que durant gairebé tot el conflicte militar l'exèrcit anglès no va ser capaç de conquerir les grans ciutats de França. Per l'època, es tractava de ciutats grans, extenses i envoltades de muralles sòlides. Només podien ser conquerides amb setges llargs, exèrcits molt nombrosos i bon equipament d'assalt: fonèvols i – quan es van generalitzar – canons. Algunes ciutats van ser conquerides d'aquesta manera, però les més grans, no. Fonamentalment, per manca d'un exèrcit prou nombrós i prou ben finançat. Per posar un exemple, durant el setge d'Orléans – on va començar la llegenda de Joana d'Arc, com veurem – l'exèrcit anglès no va arribar ni tan sols a encerclar la ciutat: hi havia atacs en determinades zones, però també zones extenses de la muralla per on es podia entrar i sortir sense massa problema, fet que permetia que la ciutat fos avituallada de manera periòdica: i aquest fet havia dut el setge a un punt mort.


Per què les ciutats eren crucials? Perquè un dels problemes més greus dels exèrcits que s'esbatussaven, tant el francès com l'anglès, era travessar els grans rius de França, quelcom que a una escala massiva – parlem d'exèrcits sencers – només era possible a través de grans ponts, generalment ubicats prop de (o dins de) ciutats emmurallades. Una conseqüència lògica era que només es podia assegurar el pas lliure d'un exèrcit d'una banda a l'altra del riu si es controlava la ciutat. I la raó estratègica d'ocupar bona part de les ciutats era precisament tenir el control dels ponts, que era equivalent a poder moure l'exèrcit pel país.
 

SIS. Una nova guerra, una nova situació

La guerra del segle XV fou diferent. Cal recordar que el segle XV fou el del Renaixement a Itàlia, que va influir tot Europa. L'edat mitjana encara cueja, però ja som en una altra era, en la qual les gestes del baró de ‘X' en una batalleta concreta són irrellevants si finalment la campanya militar no serveix de res. El nou rei d'Anglaterra, Enric V, un home del quattrocento, semblava ben diferent dels seus antecessors, encara ben medievals.

Enric V ja havia fet una primera incursió a França; en aquesta primera incursió s'esdevingué la batalla – massacre – d'Azincourt (1415), de la qual ja hem parlat. Però aquesta victòria en certa manera és la darrera cuetada de la guerra del segle XIV: una guerra de victòries angleses espectaculars, sense resultats estratègics rellevants. Dos anys més tard, Enric V torna a França, i aquesta vegada amb una nova mentalitat: de la mateixa manera que Carles V de França havia entès que la incapacitat anglesa d'ocupar el territori era la clau del problema, Enric V d'Anglaterra entén que és essencial ocupar el territori. En aquest segon assalt, Enric V duu un exèrcit realment poderós per l'època: uns 30.000 homes, 8.000 dels quals eren arquers que ja havien demostrat ser un obstacle temible per qualsevol cavalleria. Suficient si té el país a favor – ben mirat, no hauria estat impensable que el poble francès acabés fart d'uns reis tan ineptes –, però insuficient si no el té. I no el tenia.



Recreació del paisatge després de la batalla d'Azincourt (1415), on la cavalleria francesa es va enfonsar pel seu propi pes en un mar de fang, mentre els arquers gal·lesos els massacraven. Fou un dels desastres militars més greus patits mai per França, i una victòria anglesa que va deixar bocabadada tot Europa, quan se'n va tenir notícia.

Malgrat els esforços i la seva clarividència, Enric V hauria fracassat en la tasca de conquerir França. Però un fet crucial va provocar el capgirament total de la situació: el desencadenament dins França d'una autèntica guerra civil. Justament la situació que desitja qualsevol invasor. Com es va arribar a aquesta situació de guerra civil és una autèntica novel·la negra, que miraré de resumir.

Hem deixat França governada pel rei Carles V, aquell que va entendre que calia no buscar la confrontació directa amb l'exèrcit anglès, sinó deixar-lo fer i que ell tot solet acabés fart d'aquelles ‘chevauchées' que no duien enlloc. Carles V mor l'any 1380. El delfí Carles (mateix nom que el pare) hereta el regne amb el nom de Carles VI. Només tenia dotze anys. Bé que en aquella època la gent madurava ràpid, molt abans d'allò que ara considerem normal, era obvi que un nen de dotze anys no podia governar un país com França, i encara menys essent com era un país en guerra. Els seus oncles, i molt específicament Felip de Borgonya (nomenat 'l'agosarat') es van fer càrrec de la regència. No es pot dir que s'hi lluïssin gaire: van governar ben malament, amb abusos constants contra les ciutats, la pagesia, el comerç. Les revoltes eren inevitables, tenint en compte que els llargs anys de guerra havien afeblit molt l'administració, i bona part del país havia descobert que sense rei s'espavilaven prou bé.

Carles VI va esperar pacientment. Quan a la fi fou major d'edat i va poder prendre el poder de manera efectiva, va prescindir dels seus oncles i va anar a buscar els que havien estat consellers del seu pare. Semblava que les coses tornaven a lloc. Però Carles VI s'havia casat amb una dona d'una forta personalitat: Isabel de Baviera, amb qui va tenir 8 fills. Era una dona amb un caràcter molt dominant: Vita Sackville-West (autora d'una excel·lent biografia de Joana d'Arc) la despatxa amb una frase contundent: ‘una d'aquestes dones dominants que tenen fills dèbils'. És possible que un caràcter habituat a la dominació mitjançant la intimidació es presti a crear un entorn on els fills se sotmeten dòcilment per estalviar-se problemes. En tot cas, això fou fatal per al delfí, futur Carles VII, que – seguint la norma – fou finalment dèbil, submís, sense gens de caràcter. Ni de bon tros allò que li calia a França, és clar. És increïblement paradoxal pensar que aquest jove submís i sense caràcter serà el futur Carles VII ‘el Victoriós'. Però no avancem esdeveniments.

Podem suposar una debilitat congènita dels Valois, perquè el rei Carles VI era, també, de caràcter força dèbil. Isabel de Baviera posava les banyes al seu espòs sense massa contemplacions, i de fet els dubtes sobre la veritable paternitat del delfí Carles (futur Carles VII) van ser presents des del seu naixement. Carles VI estava, però, molt enamorat de la seva esposa. Cal suposar que el conflicte entre les atencions que li dedicava i el menyspreu que en rebia el devien afectar profundament. Va embogir. Una descripció actual i acurada del seu desequilibri ajudaria a diagnosticar-lo amb precisió. En tot cas els testimonis són coherents en un detall crucial: la seva bogeria era intermitent, i alternava dies de clarividència amb altres on semblava fora del món. Per l'època, tenir un rei boig era un bon problema, però sempre quedava el recurs de declarar públicament la seva bogeria i passar la corona al fill o a algun altre membre de la família reial. Però tenir un rei que només era boig de vegades era pitjor que tenir un rei boig permanent: no era obvi què es podia fer. No se'l podia destituir fàcilment: un dia de clarividència pot ser suficient perquè el mateix rei doni ordres a la seva guàrdia personal i desfaci qualsevol intent de fer-lo fora del tron. I cal tenir present que a totes les èpoques la figura del rei, amb tota l'aurèola inclosa, ha afavorit l'aparició de fidelitats apassionades, que ara veiem com a irracionals però que aleshores es veien senzillament com un deure moral.

En el cas de França, el problema va desembocar en la reaparició en escena de l'oncle del rei, Felip de Borgonya, a més d'un nou actor: el duc d'Orléans, germà del rei Carles VI. Tots dos compartien l'ambició d'exercir – si no de dret, almenys de fet – el poder que corresponia al rei nominal, Carles VI. Les faccions es van definir aviat: Borgonyons contra Orléanistes. I la rivalitat entre elles va ser molt forta, puix que el botí – França – era gegantí. No era una època de debats parlamentaris, sinó de baralles amb l'espasa. I el 1407, Joan ‘sense por', fill de Felip de Borgonya, va fer matar el seu cosí, el duc d'Orléans. La guerra civil estava servida.

És en aquesta conjuntura que Enric V va fer la seva segona entrada a França, i la raó que el feia confiar que aquesta invasió seria la definitiva.



SET. L'esfondrament de França

La divisió del país entre dos partits va acabar d'esfondrar-lo. Ja no els calien els anglesos per devastar el territori: ells sols s'ho feien la mar de bé. Com que el partit orléanista havia quedat decapitat després de l'assassinat del duc d'Orléans, Bernard d'Armagnac, membre destacat d'aquella facció, en va prendre el comandament. Amb el temps, Armagnac va donar el nom a tota la facció. El fet que cap de les dues faccions (Borgonyons i Armagnacs) no fos prou forta per imposar-se a l'altra feia preveure un conflicte inacabable, noves 'chévauchées', més devastació. I noves incursions angleses per amanir-ho. El fet que va causar el daltabaix fou que els Borgonyons van prendre la decisió – sensacional? – d'aliar-se amb l'invasor anglès. Cosa que suposava un canvi radical de la situació.    

La distància en el temps ens fa difícil jutjar aquesta decisió del bàndol Borgonyó, o més ben dit, del seu cap, el duc de Borgonya Joan ‘sense por' (fill de Felip l'agosarat). De tota manera, l'enfonsament de França en aquest conflicte civil es pot considerar previsible. Davant els Plantagenet anglesos, els Valois francesos – amb alguna excepció, com ara Carles V – van resultar reis de ben poca alçada, i la bogeria de Carles VI podria haver estat la gota que feia vessar el got. Era esperable que arreu del país, ciutats i nobles busquessin algun líder que els donés un mínim de sensació de seguretat, de confiança o de força; qualsevol cosa llevat d'aquella sensació que el món s'esfondrava als seus peus. El fet lamentable era que aquells que havien de donar una imatge de força (real o no) no eren personatges presentables en cap altre aspecte. El bàndol Borgonyó devia pensar que posats a triar valia més confiar el reialme a un rei anglès fort, enèrgic i decidit, i acceptar la formació d'un reialme anglofrancès dins el qual ells poguessin mantenir els seus privilegis nobiliaris. Assumir la perspectiva de dècades de caos a França – assegurades per la bogeria del rei Carles VI, i la nul·la personalitat del delfí, el futur Carles VII – els devia resultar impensable.

Per al rei anglès Enric V això suposava també unes perspectives totalment noves. Els ducs de Borgonya – i per extensió, els seus aliats al bàndol Borgonyó – tenien una presència real sobre el seus territoris, dels quals n'eren senyors feudals. Per als borgonyons, l'aliança amb el rei anglès els donava un suport enorme de cara a imposar-se als armagnacs, els seus rivals. Però per al rei anglès suposava la no-necessitat de controlar directament el territori – que hauria necessitat un exèrcit gegantí – sinó simplement mantenir forces estratègicament ubicades per controlar els seus aliats borgonyons, als quals es deixava la feina bruta de controlar el territori i la població. De tota manera a la llarga aquesta no era la solució, si el rei anglès no aconseguia de ser reconegut també com a rei de França. Impensable. Calia alguna cosa més que la simple aliança anglo-borgonyona.

Felip ‘el bo', duc de Borgonya en aquell moment, va establir les condicions d'aquella aliança: Enric V d'Anglaterra es casava amb la princesa Caterina de Valois (filla de Carles VI i Isabel de Baviera, i per tant membre de la família reial francesa). El fill mascle que tinguessin heretaria la corona francesa i l'anglesa. Les dues corones es fondrien finalment en una de sola. Mentrestant, Enric V d'Anglaterra quedaria com a regent de França: l'amo de fet. No cal dir que per als ducs de Borgonya quedaven assegurats privilegis, propietats, i una bona connexió amb la nova dinastia. Aquesta fou, en essència, la combinació que es va signar a Troyes el 1420, i que hauria pogut significar la fi de la Guerra dels Cent Anys. Amb la victòria d'Anglaterra, facilitada pel bàndol dels ducs de Borgonya.

Cal observar que el tractat de Troyes fou signat cinc anys després del desastre d'Azincourt, i per tant tot just tres anys després del segon desembarcament d'Enric V. Per tant, la cosa anava ràpida. La nova invasió semblava tenir molt més èxit que totes les anteriors, i es traduïa per fi en resultats palpables.



Isabel de Baviera, espoa de Carles VI de França, el 'rei boig'.  El seu paper polític ha estat molt discutit. El fet essencial és que va signar el tractat de Troyes (1420), que significava el lliurament 'de facto' de França a la corona anglesa.

El paper que va tenir en aquest tractat la reina, Isabel de Baviera, ha estat molt discutit. Per als francesos ha quedat com una femme fatale que va vendre França als anglesos per poder mantenir la seva vida dissoluta, però és molt probable que aquesta visió sigui esbiaixada. Sembla que la seva vida amb Carles VI fou molt infeliç, i que odiava a fons la família reial. El fet de ser estrangera (alemanya), i la ingerència en la política francesa del seu germà, el duc Ernest de Baviera, van contribuir a fer-la impopular entre els francesos, potser injustament. S'ha dit que per a ella la vida social – més específicament, les festes que organitzava – era el més important de tot. Però també consta que va intentar aconseguir la pau entre borgonyons i armagnacs. De primer, havia tingut el duc d'Orléans com un dels seus principals consellers, i de fet havia corregut la brama que eren amants. Qui sap. El fet és que el 1417, una revolta popular la va sorprendre a París: Isabel fou feta presonera, i empresonada a Tours. D'allà la va rescatar el duc de Borgonya al cap de ben poc. A partir d'aquell moment la seva sort va quedar unida al bàndol dels borgonyons, dels quals devia rebre pressions molt fortes. La seva aquiescència a tots els aspectes del tractat de Troyes (1420) probablement s'ha d'entendre en aquest context.


VUIT. La fi dels Valois?

L'acceptació del tractat de Troyes pels francesos tenia un petit ‘però': que ja hi havia un hereu reconegut al tron de França: el delfí. Carles de Valois era el tercer fill de Carles VI i Isabel de Baviera. Els dos fills grans havien mort abans d'hora, cosa que el deixava a ell com a hereu legítim de la corona francesa. Com resoldre l'escull? Senzillament, declarant-lo fill il·legítim. Isabel de Baviera s'hi va avenir; de fet una de les clàusules del tractat de Troyes esmenta específicament que el delfí Carles era bastard. I amb clàusules prou ofensives.

Els llibres d'història per a escolars ho despatxen en poques paraules: ‘Carles VII no ho va acceptar'. Però la història real és molt més lamentable que això. El delfí Carles era un subjecte de caràcter escàs, un personatge absolutament anodí que suportava estoicament els insults que rebia dels capitans anglesos que el reptaven a sortir al camp de batalla. 

Qui donava suport al delfí, com a hereu legítim de la corona francesa? Essencialment, el bàndol Armagnac, que per pura oposició als borgonyons representava la legitimitat reial francesa. Però l'esgotament del país era ben patent. Militarment parlant, els anglesos havien guanyat sempre; i ara, a més, l'aliança amb el bàndol dels Borgonya els donava el control real de bona part del territori. André Maurois diu ben clarament que la situació de França era terrible: el país era, en la seva visió, a punt de desaparèixer com a tal. I el pitjor era que malgrat el rebuig que la ‘solució' de Troyes causava en la població – l'odi envers els anglesos era molt estès entre la població, com a resultat palpable d'un segle de ràtzies angleses – no es veia enlloc una alternativa: el delfí era un individu insignificant, ben senzillament.



Retrat del delfí Carles, futur rei Carles VII, per qui Joana d'Arc va lluitar -- i morir, a la fi. Altres retrats miren de corregir una mica l'expressió de debilitat que es reflecteix en els seus primers retrats, que probablement són els més realistes.

És en aquest context que apareix la figura de Joana d'Arc. Un bon dia, el delfí, còmodament instal·lat a la seva cort ben pobra, perquè de fet estava permanentment endeutat amb els sabaters, amb els cuiners, amb el sastre...rep una visita. Una noieta de casa humil, provinent d'un poblet de mala mort anomenat Domrémy, demana ser rebuda per sa Altesa Reial. La història de França és a punt de canviar per sempre més.


***


Entès el context, ve la segona part: centrar-nos en el personatge. Que serà l'objectiu de la propera Cort d'Apel·lació.

        
           
Pere Rovira




 


 
Copyright © Revista CriTeri. Designed by OddThemes