LIES (Capítulo XII: Sue)



Durante los días siguientes, Sue volvió a esquivar las llamadas de Rob, no podían permitirse más juegos de teenagers, no tenia ni las ganas ni la fuerza, pero sí que tenia una cosa, unas ganas terribles de volver a verle. A pesar de esto, sabia perfectamente que no sabia nada de él…las visitas a consulta había virado hacia otro sentido, y lo poco que sabia se lo había contado el, así que tenia que fiarse de esto y de su instinto…era "gata vieja" y de instinto sabia un rato.

A veces Sue se autoanalizaba y ese era unos de esos días, no entendía como podía haber llegado a estos extremos con un paciente que en principio, pintaba como todos.
Había empezado por analizar su infancia i la relación con sus padres, cualquier psicólogo sabe que los primeros traumas en una persona se forjan durante la infancia y muchos están relacionados con el vínculo con sus padres, o con la madre concretamente.
En su caso, su infancia había sido feliz. Ella y sus padres, Bibiane y Walter, residían en una bonita casa de dos plantas en Maine, cinco habitaciones, tres baños, cocina comedor muy a la americana, y un jardín enorme con un porche de madera. La imagen idílica y convencional de una familia de series americanas, pero era cierto. Su relación con sus padres había sido y era muy buena. A pesar de ser hija única, sus padres siempre le dieron la cuerda suficiente como para dejarle libertad pero la justa para no ahogarle, ella les había correspondido con sinceridad y había procurado explicarles donde iba siempre y con quien. Alguna vez su madre la había tenido que esperar despierta, sobre todo durante una feria internacional de teatro que se hacia en esta zona, nerviosa y dispuesta a dar parte a la policía, su madre siempre pensaba en el lado negativo de las cosas…a Sue esto se le había pegado un poco. No tenia mascotas tampoco, sus padres decidieron no tener animales en casa des del momento en que Sue lloró 2 días seguidos por la muerte de un periquito y la “huida” de un gato que habían acogido y que encima, le daba alergia.
Iba a una escuela a 2 manzanas de casa y tenia buenos amigos en ella….de hecho iba con un grupito de amigas simpáticas pero traviesas que siempre estaban metidas en líos. Las notas eran normales tirando a buenas, nunca le tenían que repetir que hiciera los deberes ya que era una tarea establecida desde que llegaba a casa y antes de cenar. La infancia fue feliz y rodeada de gente que la quería.
Fin de la historia.
No había nada que le hiciera sospechar de un posible trauma infantil que ahora mismo estuvieses saliendo del inconsciente.
Después de analizar su adolescencia y juventud, repasar sus fracasos amorosos, sus pérdidas de amistades y sus desengaños en general, pasó a su etapa ya más adulta.
Recordó su primera cita con Joey, su boda, matrimonio y divorcio. Joey la había dejado por alguien más joven que ella a pesar de que Sue se cuidaba mucho, cremas hidratantes y antiarrugas, deporte y dieta, tintes en el pelo para disimular sus canas, y sesiones de masajes faciales para relajar la expresión…tomaba homeopatía para no intoxicar su cuerpo, terapias alternativas como el Reiki y la reflexoterapia para guarecer sus dolencias, comía verdura ecológica, nada de carne y solo pescado a la plancha y…y de pronto lo vio…, tenia miedo a envejecer. Había pasado media vida intentando parecer más joven de lo que era, ¿y le había funcionado? Pues no sabría decirlo con seguridad…la imagen que el espejo le devolvía le gustaba, pero había algo que no terminaba de estar en su lugar. A lo mejor, estar con alguien más joven que ella, le reportaba esa parte de su vida ya pasada, y en principio, superada.

El reloj de la pared de cocina indicaba que eran las cuatro de la tarde y su té verde extra puro ya se había enfriado…esta infusión era otra señal antioxidante que le confirmaba lo que acababa de pensar.

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