Operación Saga: corrupción en la SGAE

Con algo de retraso, pero ya está aquí Top Manta. Y es que no queríamos dejar de comentar los últimos acontecimientos, que han removido a fondo los lodos de una de las instituciones más controvertidas: la SGAE.
Para ponernos en situación: el pasado 1 de julio, la Guardia Civil irrumpía en la sede madrileña de la SGAE con el objetivo de realizar registros y tomar declaración a varios de sus directivos, entre ellos Teddy Bautista, su presidente. La investigación surge allá por 2007, cuando varias asociaciones vinculadas a internet y nuevas tecnologías presentaron una denuncia ante la Fiscalía Anticorrupción por apropiación indebida, estafa y fraude de subvenciones. La operación, conocida por el nombre de Saga, está dirigida por el juez Pablo Ruz - aunque fue Garzón quien abrió diligencias en 2010 -  y también incluía siete órdenes de registro en domicilios y empresas vinculadas a SDAE (Sociedad Digital de Autores). 

La investigación ha desvelado unas supuestas operaciones fraudulentas de desvío de fondos de la SGAE a empresas vinculadas a la SDAE, principalmente Microgénesis. Para entendernos, la SGAE creó en el año 2000 una entidad hija (SDAE), gestionada por José Luis Rodríguez Neri, para intentar gestionar los derechos de autor en el mundo digital. Era una inversión estratégica, fundamental. Pero la SDAE nunca contó con trabajadores propios, sino que se dedicaba a subcontratar con diversas empresas, fundamentalmente Microgénesis, en las que Neri y algunos socios y familiares tenían importantes intereses económicos. Algunas de estas empresas, como la web Portal Latino, contemplaban el fin lucrativo, pese a lo cual fue absorbida por la SDAE. Aunque ya en 2007 los tribunales dictaminaron que su constitución era nula, y reprocharon a la SGAE que mediante su filial se realizara "una auténtica actividad lucrativa de gestión, disfrazándola como actividad asistencial de promoción o de formación", el tema se solucionó con un simple cambio en la definición del objeto social de la empresa. Neri dejó Microgénesis en manos de su socio Rafael Ramos en 2003, pero siguió vinculado a ésta hasta 2007. Desde la dirección de la SDAE, siguió beneficiando a su ex-empresa como única destinataria de la gestión digital de los derechos de autor. De hecho, entre 2003 y 2009 Microgénesis ingresó, según el auto judicial, 26,4 millones de euros procedentes del grupo SGAE, siendo prácticamente su única fuente de ingresos. Algunos de sus proyectos, como las webs www.portallatino.com o www.duendedigital.com, fueron cerradas poco después de crearse (aunque la primera había costado más de 1,6 millones de euros). Además, la SDAE y la SGAE contrataron hipotéticos servicios de consultoría a las sociedades Hipotálamo y Micromega Consultores, propiedad de Neri. Servicios que no son capaces de justificar. Esta práctica, según el juez, era conocida y permitida por la cúpula de la SGAE y por el propio Teddy Bautista. Ante la proximidad de las elecciones en la SGAE y la posibilidad de perder el poder, la SDAE fue objeto de un proceso de liquidación y disolución  acelerado y opaco -dice el auto- que se cerró el día 30 de junio, justo un día antes de las elecciones. Además, Neri habría maniobrado a favor de la candidatura de Bautista y habría dificultado el acceso al censo de avales de la lista opositora De Otra Manera (DOM).

Hasta aquí, una típica historia de corrupción más de las que - por desgracia - tanto abundan en este país. Pero el caso tiene una serie de particularidades que van bastante más allá. Porque estamos hablando de la SGAE, una de las entidades más odiadas de este país. El registro de la sede por la Guardia Civil y la detención de Teddy Bautista generó una oleada de alegría exagerada: a los pocos minutos, el asunto era trending topic mundial en Twitter, con miles de usuarios regodeándose. Es el resultado de años persiguiendo y despreciando a los ciudadanos que no tienen su misma visión del asunto, llamándoles ladrones, sinvergüenzas, parásitos y otras lindezas similares (ver vídeo). Adoctrinando a los niños en los colegios. Diciendo, repitiendo y volviendo a repetir que las descargas son ilegales, aunque los jueces digan una y otra vez que no lo son. Mostrando un afán recaudatorio desmesurado, creando un canon abusivo que ya ha sido declarado ilegal y ejerciendo un monopolio (como ya dictaminó la Comisión Nacional de la Competencia) que no ha sido nada beneficioso para el sector. Han resultado patéticos los intentos por parte de la SGAE de ocultar, desmentir, negar y por último justificar con excusas los hechos - comportamiento irregular del área de informática, lo han llamado-.

Que salga a la luz un entramado de corrupción y se detenga a los chorizos es un hecho a celebrar, sin duda, pero no se debe caer en una especie de euforia vengativa. Porque además, en el fondo aún no ha cambiado nada. La junta directiva de la SGAE se ha apresurado a anunciar que no repetirá las elecciones porque sería "una burla a sus socios". En los próximos días veremos si la comisión rectora que dirigirá la SGAE, presidida por un director "externo e independiente", es capaz de llegar a depurar responsabilidades. Mientras, la ministra de Cultura se dedica a escurrir el bulto y a echar balones fuera, "transfiriendo" a las Comunidades Autónomas su más que evidente responsabilidad en la falta de control de la SGAE. Que la investigación siga su curso y se procese a los que hayan delinquido. Pero que nadie piense que con eso se resuelve el problema de los derechos de autor en España. Queda aún mucha tela que cortar.

Salut, música i CriTeri!
MGA & [claudàtor]


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